Canal del Mediodía, en Francia


El Estrecho de Gibraltar entre Europa y África no es el único canal que conecta el Océano Atlántico con el Mar Mediterráneo. A mil kilómetros al norte hay otra ruta de conexión. Esta ruta conecta la ciudad francesa de Burdeos, cerca del Océano Atlántico, con el puerto mediterráneo de Sète, a través de una serie de canales llamados colectivamente “Canal des Deux Mers” o “Canal de los dos mares”. Es una de las más notables obras de ingeniería civil realizadas en el siglo XVII.

El “Canal des Deux Mers” consta de dos canales. Desde el puerto mediterráneo de Sète a Toulouse, con una distancia de 240 kilómetros, corre el Canal du Midi (Canal del Mediodía). Y desde Toulouse a la ciudad de Castets-en-Dorthe, con 193 kilómetros de longitud, corre el Canal de Garonne. El resto de la ruta a Burdeos utiliza el río Garonne. Los dos canales (Canal du Midi y Canal de Garonne) junto con el río Garonne, forman el “Canal des Deux Mers”, que conecta el Mar Mediterráneo con el Océano Atlántico. A menudo, todo el canal se llama Canal du Midi.

Antes de que se construyese el canal, el viaje marítimo de un mes de duración por el estrecho de Gibraltar estuvo lleno de peligros, principalmente por los piratas e intensas tormentas a las que el estrecho fue sometido debido a su forma y geografía física.

La posibilidad de construir una ruta alternativa a través de Francia fue discutida por primera vez por los antiguos romanos. Más tarde, muchos reyes franceses expresaron su interés en construir un canal que pudiera evitar el paso por España, pero los desafíos tecnológicos eran demasiado grandes para superarlos. La principal dificultad radicaba en el suministro de agua suficiente en la cuenca, que se encuentra en una elevación mucho más alta entre el Mediterráneo y el Atlántico.

No fue hasta el siglo XVII cuando se redactó el primer proyecto realista para el canal. En 1.662, un ingeniero llamado Pierre-Paul Riquet propuso rebajar el agua de la Montaña Negra (Black Mountain) a una cuenca cerca de Seuil de Naurouze, el punto más alto del canal, desde donde el agua podría fluir tanto al Mediterráneo como al Atlántico. La logística era inmensa y compleja, y el proyecto mismo parecía precario. A pesar de esto, el rey Luis XIV estaba dispuesto a proceder debido al coste creciente y el peligro de transportar la carga y el comercio alrededor del sur de España, donde los piratas eran comunes.

La construcción del canal comenzó en 1.667 y terminó en 1.681. El canal se abrió como Canal Royal du Languedoc. En estos catorce años, Pierre-Paul Riquet resolvió muchos problemas de ingeniería que todavía hoy desafían el transporte fluvial.

El canal de Pierre-Paul Riquet, renombrado Canal du Midi durante la Revolución Francesa de finales del siglo XVIII, llegó hasta Toulouse. Riquet quiso continuar el canal hasta más cerca del Atlántico, pero las finanzas pobres de Luis XIV vaciaron las arcas del reino y el proyecto nunca se materializó. El propio Riquet murió un año antes de que se completara el Canal du Midi. Pasaron otros dos siglos antes de que el Canal de Garonne pudiera ser excavado, conectando el Canal du Midi con el Atlántico.

Durante doscientos años después de la finalización del Canal du Midi, los productores de trigo y vino de la región de Languedoc se apoyaron en gran medida en el canal para su comercio. El trigo, el vino y el alcohol se exportaban de Lauragais a Toulouse, Burdeos y Marsella, y productos de otras regiones como el jabón de Marsella, el arroz, el almidón, el pescado seco, las especias y los tintes, también pasaban por el canal.

El tráfico del Canal alcanzó su auge a mediados del siglo XIX. Después, los ferrocarriles se convirtieron en el modo preferido de transporte y el tráfico de barcos en el canal descendió. A pesar de que el canal nunca se convirtió en la gran ruta internacional prevista por los reyes de Francia, siguió atendiendo las necesidades de los comerciantes locales que llevaban barcazas de vino y cereales durante los años ochenta.

Hoy en día, el Canal du Midi se utiliza principalmente para la recreación y otros deportes acuáticos, siendo una de las atracciones turísticas del país. También es posible hacer ciclismo y caminatas a lo largo de la longitud del Canal des Deux Mers desde Sète a Burdeos, ya que los canales fluyen a través del campo, viñedos y campos de girasol, además de cruzar pequeños y encantadores pueblos.

En 1.996, el canal y una extensión de 2.000 kilómetros cuadrados fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.










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