Fort Alexander, una fortaleza en San Petersburgo


La ciudad de San Petersburgo, en el extremo este del Golfo de Finlandia, en el Mar Báltico, una vez fue protegida por una cadena de fuertes a través del propio golfo. La mayor parte de estos fuertes fueron construidos alrededor de la isla de Kotlin, situada en el medio del estrecho golfo, a una distancia de unos 30 kilómetros de San Petersburgo. Algunos fuertes también fueron construidos en las costas del golfo. Juntos, ofrecieron una formidable defensa contra los ataques enemigos desde el mar.

Las construcciones de estas fortalezas se iniciaron poco después de que San Petersburgo fuese fundada, a instancias de la Gran Guerra del Norte de 1.700-1.721. Durante los dos siglos siguientes, Rusia levantó más de 40 fuertes entre las costas del sur y norte del Golfo de Finlandia. Casi la mitad de ellos fueron construidos en islas artificiales.

Una de las fortalezas más famosas del golfo es Fort Alexander, encargada por el emperador Nikolai I en nombre de su hermano, el emperador Alejandro I. Fue construida entre 1.838 y 1.845.

Al igual que muchos fuertes de sus proximidades, Fort Alexander fue construido en una isla artificial. El fuerte está anclado en el lecho marino mediante pilotes de 12 metros de longitud. Estos pilotes fueron cubiertos por una capa de arena, una capa de bloques de hormigón y una última capa de losas de granito. La fortaleza en sí mide 90 metros de largo por 60 de ancho, con tres pisos, y con espacio suficiente como para albergar a 1.000 personas simultáneamente. Hay 103 emplazamientos para cañones, además de un espacio adicional en el techo para 34 armas de fuego.

A pesar de que la fortaleza en realidad nunca participó en ninguna acción militar, jugó un papel vital en la guerra de Crimea, cuando protegió a la base naval rusa de Kronstadt contra los intentos de ataque de la Marina Real Británica y flotas francesas. Su presencia fue suficiente para disuadir a los enemigos que intentaron invadir San Petersburgo. Sin embargo, a la vuelta del siglo XX, la fortaleza perdió su importancia en términos de defensa contra la moderna artillería y proyectiles de alta precisión.

En 1.897, el fuerte se convirtió en un laboratorio para la investigación de enfermedades mortales como el cólera, el tétanos, el tifus, la escarlatina, infecciones por estafilococos y estreptococos. Pero fue especialmente famoso por experimentos con bacterias Yersenia, que causó la peste bubónica. Esto dio a Fort Alexander un segundo nombre, “Plague Fort”.

Después de la toma del poder comunista en 1.917, el laboratorio se cerró, y el fuerte fue entregado a la Armada de Rusia. Las instalaciones de almacenamiento de la marina de guerra se mantuvieron en la fortaleza hasta que fue abandonada por completo en 1.983. A finales de 1.990 y principios del 2.000, Fort Alexander se convirtió en un lugar para fiestas privadas y discotecas. Hoy en día es una atracción turística de gran popularidad.










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