Hattusa, antigua capital de los hititas


Una atracción poco visitada pero de importancia histórica en Turquía son las ruinas de una antigua ciudad conocida como Hattusa, situada cerca de la actual Boğazkale, dentro de la gran curva del río Kizilirmak. La ciudad una vez fue la capital del imperio hitita, una superpotencia de la Edad de Bronce cuyo reino se extendió por Anatolia y el norte de Siria, desde el oeste del Egeo del hasta el este del Eufrates.


Recreación de la ciudad Hattusa durante su apogeo. Ilustración de Balage Balogh.

El imperio hitita se menciona varias veces en la Biblia como uno de los imperios más poderosos de la antigüedad. Ellos fueron contemporáneos a los antiguos egipcios y resultaron ser sus iguales. En la batalla de Kadesh, los hititas lucharon ante el poderoso imperio egipcio y a punto estuvieron de acabar con la vida del faraón Ramsés el Grande, lo que obligó a los egipcios a retirarse. Años más tarde, los egipcios y los hititas firmaron un tratado de paz, el cual se cree que es el más antiguo del mundo, con el propio Ramsés casándose con una princesa hitita para sellar el trato.


Tratado de paz entre los egipcios e hititas, en exhibición en el Museo Arqueológico de Estambul. Se cree que es el primer ejemplo de la historia de un acuerdo internacional por escrito.

Los hititas jugaron un papel fundamental en la historia antigua, mucho mayor del crédito que se les da en los libros de historia moderna. Los hititas desarrollaron los carros más ligeros y más rápidos del mundo y, a pesar de que pertenecieron a la Edad del Bronce, ya hacían uso de herramientas de hierro.


Entrada a lo que fue uno de los grandes templos de Hattusa.

Increíblemente, hasta una fecha tan reciente como el siglo XX, los hititas fueron considerados algo así como algo fantástico ya que nunca se llegaron a encontrar pruebas de su existencia. Esto cambió con el descubrimiento y excavación de Hattusa, junto con el descubrimiento de decenas de miles de tablillas de arcilla que documentan muchas de las actividades diplomáticas de los hititas, la más importante de las cuales es el acuerdo de paz firmado después de la batalla de Kadesh entre los hititas y los egipcios en el siglo XIII antes de Cristo.


Terraplén en Hattusa.

Hattusa se encuentra en el extremo sur de la llanura Budaközü, en una pendiente a unos 300 metros sobre el valle. Antiguamente estuvo rodeada de campos de cultivo, ricas tierras de pastos y bosques que suministraban suficiente madera para la construcción y el mantenimiento de una gran ciudad. El sitio fue originalmente habitado por el pueblo indígena Hattian antes de que se convirtiese en la capital de los hititas en algún momento alrededor de del año 2.000 antes de Cristo.


Ciudadela de Hattusa.

Hattusa fue destruida, junto con el propio estado hitita, en el siglo XII antes de Cristo. Las excavaciones sugieren que la ciudad fue quemada, sin embargo, esta destrucción parece haber tenido lugar después de que muchos de los residentes de Hattusa hubiesen abandonado la ciudad, llevándose los objetos de valor, así como los registros oficiales importantes de la ciudad. El sitio descubierto por los arqueólogos fue poco más que un pueblo fantasma durante sus últimos días.


Reconstrucción a gran escala de una sección de la muralla que rodeó Hattusa.

En su auge, la ciudad cubría 1,8 kilómetros cuadrados y comprendía una parte interior y exterior con una muralla entre medias de 8 kilómetros de longitud, la cual a día de hoy es parcialmente visible. El interior de la ciudad fue ocupada por una ciudadela con grandes edificios administrativos y templos. La residencia real, o acrópolis, fue construida en una alta colina.


Vista de la Ciudad Baja de Hattusa).

Al sur de la ciudad había una superficie de aproximadamente 1 kilómetro cuadrado (ciudad baja de Hattusa), también amurallada, con puertas decoradas con relieves que muestran guerreros, leones y esfinges. Cuatro templos se encontraban aquí, cada uno alrededor de un patio porticado, junto con edificios civiles y estructuras residenciales. Fuera de las paredes se erigieron diversos cementerios. Entre 40.000 y 50.000 personas se cree que vivieron en la ciudad de Hattusa durante sus tiempos de gloria.


Puerta de las Esfinges, en Hattusa.


Puerta del Rey, en Hattusa.


Puerta del León, en Hattusa.


Entrada a un túnel de piedra llamado Yerkapi, en Hattusa.


Túnel Yerkapi.










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