Los puentes de los billetes del Euro, a la vida real


En 2.002, el Banco Central Europeo introdujo siete nuevos billetes a la circulación en Europa. En cada billete aparece un puente en la parte posterior. Según el BCE, los puentes estaban destinados a ilustrar la estrecha colaboración y la comunicación entre Europa y el resto del mundo en general, pero más importante aún, entre los países europeos en particular. Sin embargo, ninguno de estos siete puentes en realidad existía.

La decisión de poner puentes ficticios fue tomada cuando se dieron cuenta de que era imposible ilustrar los billetes con monumentos arquitectónicos de cada uno de los 12 países miembros de la Unión Europea por aquel entonces, cuando solo habría siete billetes en circulación. Preocupados por si algún país miembro se pudiera sentir ofendido o excluido, el Instituto Monetario Europeo decidió poner puente en los billetes, representando diferentes estilos y edades de Europa.


Billetes que el Banco Central Europeo introdujo en 2.002.

El diseñador austríaco Robert Kalina fue el encargado de la tarea de crear siete puentes diferentes que representasen diferentes periodos como el barroco, clásico, gótico, románico, rococó, el moderno siglo 20… así como una arquitectura de hierro y cristal.

Robert Kalina hizo un trabajo fantástico y a todo el mundo gustó, hasta 2.011, cuando una ciudad holandesa decidió construir los puentes en la vida real, y en un solo barrio, reivindicando todos los puentes imaginarios del Euro para los Países Bajos.

Fue el diseñador Robin Stam quien sugirió la idea al ayuntamiento de Rotterdam, a quien le gustó de inmediato y comenzó con entusiasmo a apoyar el proyecto. Un barrio llamado Spijkenisse, en Rotterdam, se convirtió en el lugar elegido.


Planes de Robin Stam para los puentes.

Con la ayuda de un pequeño equipo de ingenieros y diseñadores, Robin Stam recreó los puentes de los billetes, incluso les pintó las mismas tonalidades brillantes que fueron impresas en el papel.


Colores utilizados en el hormigón.

Y aunque Stam admite que algunos puentes son bastante feos, la mayoría de la gente piensa que la idea es divertida, incluyendo funcionarios del Banco Central Europeo y Robert Kalina, el diseñador austríaco original de los billetes de euros. “Es una idea con muy buen humor”, dijo Robert Kalina a Spiegel Online.





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