Los peculiares ritos funerarios de Toraja, Indonesia


La pintoresca región montañosa del sur de Sulawesi, en Indonesia, es el hogar de un grupo étnico llamado Toraja. Un gran número de sus miembros viven en la regencia de Tana Toraja, en el centro de la isla de Sulawesi, a 300 kilómetros al norte de Makascar, capital de la provincia de Sulawesi del Sur. Estas personas han desarrollado algunos de los ritos funerarios más elaborados del mundo, entre los que se incluyen entierros en árboles reservados para los bebés que murieron antes de la dentición y para las momias de hace décadas.

Los ritos funerarios de Toraja se han convertido en importantes eventos sociales y, en ocasiones, reúnen a familias enteras y múltiples aldeanos para participar en eventos comunitarios, renovando las relaciones y confirmando creencias y tradiciones de sus antepasados. Estos eventos duran varios días.

Cuando un miembro de los Torajan muere, se requiere que sus familiares lleven a cabo una serie de ceremonias fúnebres conocidas como Rambu Soloq. Estas ceremonias no suelen tener lugar inmediatamente después de la muerte, debido a que una familia típica Toraja a menudo carece de recursos necesarios para cubrir los gastos del funeral. Así, se esperan semanas, meses, o incluso años, para ir recaudando poco a poco los fondos necesarios. Durante este tiempo, el fallecido no está enterrado, pero sí que es embalsamado y almacenado bajo el mismo techo que su familia. Hasta que las ceremonias fúnebres se completan, la persona no es considerada realmente muerta, sino que se considera como si tuviera una enfermedad.



Unas vez que se recaudan los fondos suficientes, las ceremonias se inician
. En primer lugar, se hace una matanza de búfalos y cerdos acompañada por bailes y música tradicional mientras los jóvenes recogen la sangre que brota de los animales. Cuanto más importante es la persona que fallece, más búfalos son sacrificados. Para los Toraja no es raro sacrificar decenas de búfalos y cientos de cerdos en una única ceremonia. Después del sacrificio, la carne se distribuye a los invitados al funeral.

Más tarde viene el entierro real, aunque los miembros de la tribu rara vez son enterrados en el suelo. Se suelen colocar en cuevas excavadas en la parte rocosa de las montañas o en ataúdes de madera que se cuelgan de acantilados. Las tumbas son generalmente caras y tardan algunos meses en construirse. Son bellamente decoradas, aunque con el tiempo la madera comienza a pudrirse.

Los bebés, por su parte, no son enterrados en cuevas o colgados de acantilados, pero sí en el interior de distintos huecos en árboles vivos. Si un niño pierde la vida antes de que haya comenzado la dentición, se envuelve en un paño y se coloca dentro de un espacio excavado en el tronco de un árbol, siendo tapado con una puerta de fibra de palma. El agujero se cierra a continuación y, cuando el árbol comienza a sanar, se cree que el niño es absorbido.

Cada pocos años, en el mes de agosto, se celebra un ritual llamado Ma’Nene, en el que se exhuman los cuerpos de los fallecidos para ser lavados, peinados y vestidos con ropa nueva. Las momias luego son llevadas por el pueblo como zombis.

Los peculiares rituales de Tana Toraja atraen a miles de turistas y antropólogos cada año a la isla. De hecho, desde el año 1.984, Tana Toraja ha sido nombrado como el segundo destino turístico después de Bali más visitado en Indonesia.





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