El accidental bombardeo a Boise City

El ejército de Estados Unidos tiene una parte de vergüenzas bien visibles, como la que le produjo perder bombas nucleares, dejándolas caer, entre otros, en un patio trasero de una casa de Carolina del Sur. Uno de estos incidentes, que involucró bombas convencionales (para prácticas), se produjo en la noche del 5 de julio de 1943. Un equipo de 10 miembros del ejército estadounidense habían despegado de la base aérea de Dalhart, en Texas, en cuatro bombarderos B-17 para una noche de prácticas con bombas. Se suponía que iban a ir a Conlen, también en Texas, a unas 20 millas al noreste desde donde partían.

El objetivo de la práctica era tirar cuatro bombas en cuatro puntos marcados por luces, creando la ilusión de una “X” en la noche. La misión se suponía que era de rutina, pero de alguna manera, los jóvenes navegantes inexpertos, se desviaron unas 40 millas, hasta llegar al norte de Boise City, en Oklahoma, modificando por completo el planning establecido.

Los cuatro bombarderos B-17 alcanzaron Boise City poco antes de las doce y media de la noche. Para entonces, la mayoría de los 1.200 residentes de la ciudad ya se habían ido a la cama. La mayor parte de las luces de la pequeña población se habían apagado. Únicamente los focos que rodean el palacio de justicia del condado de Cimarron estaban brillando.

Una vez que los miembros del equipo del ejército vieron las cuatro luces alrededor del palacio de justicia, ellos creyeron que habían alcanzado su objetivo.

La primera bomba cayó a través del techo de un garaje y explotó, creando un profundo agujero de un metro y medio en el suelo. El carnicero de la ciudad, Hurlie Reed, y su esposa Hazel, que dormían en ese momento, saltaron de la cama al oir el estruendo. Se apresuraron a salir de la vivienda, y vieron con estupor y horror como el avión que sobrevolaba el cielo en un amplio círculo se acercaba de nuevo para tirar una segunda bomba.

La segunda bomba cayó a pocos metros de la iglesia Bautista, rompiendo varias ventanas y creando otro cráter de un metro de profundidad. La tercera bomba estalló entre una acera y un bordillo. La cuarta bomba impactó muy cerca de un camión de transporte de combustible estacionado, que por suerte no llegó a contactar con él.

El bombardeo llegó a su fin, eso sí, habiendo dejado por el camino cuatro bombas en un estupefacto pueblo. Afortunadamente, estas bombas fueron diseñadas especialmente para la práctica y se llenaron con sólo 4 libras (1,8 kilos) de explosivo y 96 libras (43,5 kilos) de arena. A pesar de que hicieron mucho ruido y dejaron cráteres por toda la ciudad, no hubo ningún daño significativo.

Cincuenta años después del incidente, los desconcertados residentes de Boise City erigieron, o más bien excavaron, un monumento consistente en una réplica de de un cráter con una bomba WW2 de 100 libras (45 kilos).

A la ceremonia de inauguración del monumento, fueron invitados todos los miembros supervivientes de la tripulación de la malograda misión de entrenamiento. Ninguno de ellos se presentó. Todavía estaban demasiado avergonzados.








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