Blue Flash, la montaña rusa casera de Bruceville, Indiana

John Ivers, un residente de Bruceville, Indiana (Estados Unidos), comenzó un peculiar proyecto con poco más de 3 metros de vía recta en su cobertizo, donde colocó un asiento de automóvil adaptado encima para poder deslizarse hacia adelante y hacia atrás.

Simplemente a través de prueba y error, sin capacitación formal en ingeniería, siguió construyendo más metros de vía hasta que se salió del pequeño cobertizo. Posteriormente, siguió construyendo fuera del cobertizo levantando un circuito que se convertiría en toda una montaña rusa casera. No le faltaba detalles: una cadena transportadora accionada por motor para llegar al punto más alto, torres de soporte y hasta mástiles de banderas para darle ambientación de parque de atracciones.

Cuando terminó, Ivers bautizó la montaña rusa con un nombre: Blue Flash.

Blue Flash, a homemade looping roller coaster

Originalmente construida para los cinco nietos de Ivers en el año 2001, la combinación única de ubicación remota, creatividad imaginativa, ingeniería «ingeniosa» y adrenalina inigualable atrajo a los buscadores de emociones y a los medios de comunicación. Los seguidores de Blue Flash comenzaron a llegar a Bruceville de todo el mundo. Una búsqueda rápida en YouTube revela decenas de estas peregrinaciones.

La reputación de la montaña rusa casera eclipsó rápidamente los límites de la pequeña ciudad de Bruceville de 500 habitantes.

Blue Flash backyard roller coaster

La montaña rusa Blue Flash comienza con el mensaje «Push to start» (presionar para comenzar). Sin embargo, no solo es pulsar un botón como estamos acostumbrados, en esta ocasión también se refiere a empujar literalmente una vagoneta por la vía para acceder a la cadena transportadora de subida. Ivers es quien activa un interruptor de luz de aspecto inocente para encender el motor de la cadena y el pasajero empieza a deslizarse por la vía.

Blue Flash backyard roller coaster

De cerca, la pintura de la atracción se despega y las hierbas altas se asoman a través de las vías como periscopios en miniatura, lo que puede dar a Blue Flash un aspecto de inseguridad, pero la realidad es que no ha habido que lamentar ninguna lesión hasta la fecha.

Blue Flash backyard roller coaster

Está claro que Blue Flash no ganará ningún premio superlativo de montañas rusas modernas, pero su encanto y popularidad cada vez van a más. En realidad, es un viaje rápido, solo 40 segundos por vuelta, y simple.

Vídeo a bordo de Blue Flash


Blue Flash no es solo un viaje, y tampoco es una extraña rareza que interrumpe el horizonte interminable de Indiana. Se podría definir como un testimonio impresionante de la creatividad y el impacto que incluso las ideas más disparatadas pueden tener. Su exitosa finalización y registro de seguridad es una posición contra el derrotismo, su falta de ingeniería formal es una insignia del espíritu de poder hacer y su inspiración es un testamento de amor abuelo.










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