Corippo: cómo convertir un pueblo en hotel

El pequeño pueblo de montaña de Corippo, encaramado en los Alpes suizos, es mucho más que un pueblo. Es un municipio autónomo con su propio escudo de armas y un alcalde que lidera el ayuntamiento, una institución que consta únicamente de tres ciudadanos.

Con solo 12 residentes, Corippo es el municipio más pequeño de Suiza y su población se está reduciendo progresivamente. Hace dos años contaba con 14 residentes.

Corippo

Cuando Corippo se convirtió en un municipio totalmente independiente a mediados del siglo XIX, contaba con una población de casi 300 personas. Pero al igual que muchas comunidades alpinas, Corippo ha experimentado la despoblación en las últimas décadas, con la generación más joven mudándose a las grandes ciudades en busca de trabajo, educación y, en general, una vida mejor. Solo los más ancianos y personas más débiles que no pudieron desplazarse se quedaron en el pueblo. De los 12 residentes actuales, únicamente el alcalde está empleado; el resto son pensionistas. La edad promedio es de 75 años. Hay un temor generalizado de que Corippo en no mucho tiempo quede totalmente desierto.

Corippo

Para evitar que Corippo se convierta en un pueblo fantasma, una fundación local sin fines de lucro llamada “Fondazione Corippo 1975”, ha ideado un plan: convertir el pueblo en un centro turístico.

Corippo, iglesia

Corippo tiene aproximadamente 60 casas vacías construidas de granito de Tesino, con techos de piedra seca y suelos de madera de castaño. Algunas de estas casas han permanecido intactas durante más de 60 años. La idea es convertir algunas de estas casas en cabañas turísticas.

Así, el “gran hotel Corippo” quedaría de la siguiente manera: el restaurante del pueblo se convertirá en la recepción, las casas serán las habitaciones y, la plaza del pueblo, algo así como un vestíbulo. Las calles, por su parte, serían los “pasillos del hotel”.

Este concepto se conoce como “hotel disperso” o “albergo diffuso”, y se intentó por primera vez en el noreste de Italia para revivir pueblos que habían sido destruidos por un terremoto en 1976. Nunca se ha probado en Suiza.

La primera cabaña, la Casa Arcotti de dos habitaciones, abrió sus puertas a finales de julio de 2.018. El resto de las cabañas están en proceso de remodelación y está previsto que el peculiar hotel se inaugure en 2.020.













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