Cueva de las Manos, en la Patagonia

El ser humano plasma sus historias a través de los libros, fotografías, graffitis, cuentas de redes sociales… Dejar marcas ha sido una práctica extendida desde tiempos prehistóricos y una asombrosa evidencia de esto se puede encontrar en la Patagonia, Argentina. Las huellas de manos humanas llenan las paredes de una cueva junto con otras pinturas en la roca que representan la vida de los cazadores que la habitaron hace entre 9.500 y 13.000 años. La cueva es conocida como la “Cueva de las Manos“.

Estancia Cueva de las Manos - Grot van de handen

La Cueva de las Manos (o Cueva de las Manos Pintadas) se encuentra en el Valle del río Pinturas, en la Patagonia, Argentina. Tiene 24 metros de profundidad y 10 metros de altura, con una entrada de 15 metros de ancho. Sin embargo, el interior de la cueva se inclina, llegando a contar con una altura de únicamente 2 metros. La región en la que se ubica la cueva es una de las áreas en Argentina que ha sido foco para la investigación arqueológica desde hace más de 25 años.

Estancia Cueva de las Manos - Grot van de handen

Desde la entrada de la cueva, ya se pueden ver las manos estampadas en toda la pared de la cueva. Hay también huellas de patas de avestruz americano, conocido como “nandu”. Si se camino más adentro de la cueva, se puede contemplar el arte prehistórico, el cual permaneció intacto después de varios milenios sin grandes restauraciones hechas desde que se hizo popular en la segunda mitad del siglo XX.

Estancia Cueva de las Manos - Grot van de handen

La cueva cuenta con cinco concentraciones de arte rupestre hechas con el uso de los siguientes pigmentos naturales: óxidos de hierro (rojo y morado), caolín (blanco), natrojarosita (amarillo) y óxido de manganeso (negro). Estos pigmentos naturales fueron triturados y mezclados con alguna forma de aglutinante. Los arqueólogos descubrieron que los habitantes de la cueva usaban estos pigmentos en el interior de tubos tallados en los huesos humanos con los que rociaban las paredes de las cuevas utilizando las manos como plantillas.

Estancia Cueva de las Manos - Grot van de handen

La mayoría de las 829 manos que se encuentran en la cueva son manos izquierdas y los tamaños sugieren que los pintores eran adolescentes o pre-adolescentes.

Estancia Cueva de las Manos - Grot van de handen

A día de hoy, sigue siendo un misterio por qué estos adolescentes paleolíticos hicieron esto en las paredes de la Cueva de las Manos.

Estancia Cueva de las Manos - Grot van de handen

Además de las huellas humanas y de “nandus”, también se pueden encontrar huellas de guanacos, rheas, patas de puma, escorpiones, diseños abstractos, patrones geométricos y otras formas y líneas con representaciones que aún no han sido descifradas.

Estancia Cueva de las Manos - Grot van de handen

También existen escenas pintadas en la pared que muestran las diferentes estrategias de caza que se realizaban en aquellos tiempos, con varios tipos de trampas y armas para atacar a sus presas. Se cree que el último arte rupestre, que ocurrió alrededor del año 1.300 aC, fue creado por los históricos cazadores Tehuelche, quienes fueron los habitantes de la Patagonia cuando llegaron los comerciantes y colonos españoles.













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