16 mayo, 2022

¿Qué ver en Eger? La ciudad barroca de Hungría

Se podría decir que Eger, en Hungría, no es una ciudad demasiado conocida a nivel mundial, ni uno de los centros turísticos favoritos por los viajeros nacionales… sin embargo cuenta con interesantes atracciones que merecen una mención.

Una de sus destacadas atracciones es, sin duda, la catedral basílica de Eger, un edificio que se consolida entre los 3 templos más grandes de Hungría. Adicionalmente, en su interior se ubica el que se cree que es el órgano de mayor tamaño del país.

basilica eger
Catedral basílica de Eger, en Hungría.

La «ciudad barroca» de Eger fue apodada así debido al hecho de que fue el apogeo de este estilo arquitectónico en el que «resurgió» la ciudad después de más de 90 años de ocupación turca. En consecuencia, aquí se pueden ver numerosas iglesias barrocas y edificios residenciales de exquisita hermosura, con una gran decoración tanto por fuera como por dentro.

Únicamente la iglesia de los Minoritas parece que apenas encaja en el código de esta orden de monjes de escasos recursos.

plaza Dobó István
Imagen aérea de la plaza Dobó István tomada desde encima del castillo de Eger. A la izquierda, en la plaza, la iglesia minorita.

Por otro lado, la iglesia franciscana también merece toda atención, así como el castillo de Eger, el cual ofrece una vista impresionantes de la ciudad, contando con al menos media docena de museos que narran la interesante y heroica historia asociada a Eger.

castillo Eger
Castillo de Eger.

Y es que en Eger abundan los museos y exhibiciones, siendo de gran diversidad y adaptándose para todo tipo de públicos. Por ejemplo en el liceo de Eger, que nunca se convirtió en universidad como se planeó durante su construcción, se pueden ver instrumentos astronómicos antiguos y una de las tres cámaras oscuras del mundo, creada en el siglo XVIII.

También cuenta con un museo de armas, cuya exhibiciones más antiguas y más interesantes datan de 1848.

mazapan hungria
Exposición de objetos hechos de mazapán en Kopcsik Marcipánia.

Por su parte, las exhibiciones en «Kopcsik Marcipánia» tocarán el corazón de los amantes de los dulces: aquí se presentan cosas tan increíbles como copias de las pinturas de Van Gogh hechas con dulces y una habitación entera (sala barroca) creada totalmente de mazapán.

Adicionalmente se pueden visitar las exposiciones de antiguas caballerizas del Palacio Arzobispal, el Museo de los Bomberos (que es de gran atracción para los más pequeños), así como el asombroso interior de la Iglesia Ortodoxa de San Nicolás, conocida localmente como «iglesia serbia» y que guarda un secreto de gran belleza en su interior: un iconostasio de 60 paneles pintados.

iconostasio
Detalles del iconostasio de la iglesia serbia de Eger.

El minarete de Eger también puede considerarse una especie de museo. La subida no es fácil, pero la vista desde una altura de 40 metros merece la pena.

minarete turco
Minarete turco frente al castillo de Eger.

Eger se nutre de dos áreas principales de ingresos: el turismo y el vino. Y estas dos áreas se cruzan en el Museo del Vino de István, que ocupa una bodega de 250 metros. Además, esta bodega es solo una pequeña ramificación de un sistema subterráneo gigante que se extiende por más de 120 kilómetros bajo Eger.

Durante el recorrido por el museo, los visitantes se familiarizan con las 22 regiones vinícolas de Hungría y, por supuesto, hacen degustaciones.

parque nacional Bükki
Parque Nacional Bükki, en las inmediaciones de Eger, en Hungría.

En cuanto a los alrededores de Eger, el primer atractivo en ellos es, sin duda, el Parque Nacional Bükki (Bükk), el tercero más grande del país. El parque fue fundado en 1976 y el 97% de su territorio está cubierto de bosque. En consecuencia, la flora y la fauna son las más ricas aquí. Muflones y jabalíes, gatos monteses y ciervos, linces y lobos… son tan comunes como la gran cantidad de aves a las que da refugio.

El parque cuenta con pintorescos canales, rutas de senderismo bien señalizadas, incluida una sección del National Blue Trail, un pueblo tradicional protegido por la UNESCO, e incluso la «Pompeya húngara», el sueño de cualquier arqueólogo.






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