El uso de los sellos bisecados

Si alguien te preguntara… ¿cortarías un billete de 10 euros por la mitad para utilizarlo como dos billetes de 5 euros cada uno? Seguramente dirías que no. E incluso el plantear esta pregunta resultaría algo inútil. De la misma manera, cortar un sello postal por la mitad lo invalidaría de inmediato y dejaría de ser de curso legal.

Sin embargo… algunas décadas atrás, las oficinas de correos manejaban “sellos bisecados”.

A menos que seas un amante de la filatelia, es posible que no hayas oído hablar o visto un sello bisecado. Son sellos que se cortan principalmente en diagonal y se usan en publicaciones para pagar la mitad de su valor nominal. Por ejemplo, un sello de diez céntimos podría cortarse a la mitad y usarse como dos sellos de cinco céntimos cada uno. Incluso hubo ocasiones en las que el sello se partía en tres partes y otras fracciones aún más impensables.


Sello bisecado utilizado en la Isla de Guernsey durante la Segunda Guerra Mundial.

La práctica de los sellos bisecados se permitía únicamente en casos extremos, cuando las existencias de un sello se agotaban y el administrador de correos recurría a cortar sellos de mayor denominación por la mitad, vertical o diagonalmente, produciendo dos sellos por cada unidad, representando la mitad del valor nominal original. A veces incluso las personas de a pie se involucraban en tal práctica.

Esto sucedió principalmente en los primeros años de los sellos y del sistema postal, a finales de la década de 1.840 y principios de 1.850, cuando los procedimientos y mecanismos para la distribución aún no se habían desarrollado.


Sello bisecado y sello regular completo de 1.868 en una carta de Matanzas a Guanajay, provincia de La Habana, en Cuba. El sello bisecado tenía un valor de 20 céntimos antes de cortardo y pasar a valer 10 céntimos.

Los Estados Unidos de América, los británicos, los alemanes y muchos otros países europeos y asiáticos usaron sellos bisecados en algún momento de la historia. Se sabe que México usó sellos cortados por la mitad, en tres partes, en cuatro e incluso en ocho.


Sello mexicano reducido a la mitad en 1.916.

Los sellos bisecados son muy valiosos para los coleccionistas hoy en día debido a su rareza, pero solo cuando la porción cortada aún está pegada en el sobre y muestra el matasellos que prueba que fueron aceptados como gastos de envío. De lo contrario, cualquiera puede cortar un sello por la mitad.


Sello de Estados Unidos dividido en dos del 12 de enero de 1.852 en Sonora, California.


Carta de Estados Unidos con un sello completo de 1 céntimo y otro partido por la mitad para pagar 1,5 céntimos en 1.925.













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