Los espejos de sonido de la guerra

La Primera Guerra Mundial fue el primer conflicto importante que vio el uso de aviones. Durante los primeros años de la lucha, los aviones, en su mayoría, se utilizaban para la vigilancia y la observación, pero a medida que avanzaba la guerra, adquirieron un papel ofensivo. Hacia el final de la guerra, los aviones habían llegado a ser tan mortales que se hizo necesario desarrollar nuevas tácticas para la defensa aérea.

El ingrediente más importante de un sistema de defensa aérea eficaz era un sistema de alerta temprana que pudiera detectar y realizar un seguimiento de los aviones enemigos antes de que llegaran a un punto clave. Pero antes de que fuese inventado el radar, la única manera de detectar aviones enemigos era escuchando el sonido de los propios aviones que se aproximaban.

La Royal Air Force (Real Fuerza Aérea) estableció una serie de puestos de escucha alrededor de las costas de Gran Bretaña. Consistían en enormes reflectores esféricos de hormigón, llamados “espejos de sonido”, que eran capaces de amplificar el ruido de los motores de los aviones mientras se acercaban a lo largo del Canal Inglés, reflejando las ondas de sonido en sus superficies curvas y concentrándolas en un punto focal, como rayos de luz que se reflejan en un espejo curvo. Dispositivos de este tipo se encuentran a menudo en los museos de ciencia hoy en día.

Varios micrófonos se colocaban en frente de cada reflector, y en función de la intensidad de la señal que recibiese el micrófono, la dirección de aproximación del avión podría ser determinada.

Los primeros “espejos de sonido” se crearon en Hythe, Kent, en la costa sur de Inglaterra. Esta ubicación fue elegida porque se encontraba bajo trayectoria de vuelo de aviones comerciales en dirección a Francia, proporcionando de este modo suficientes sujetos de prueba. Se construyeron cinco espejos cóncavos de acero y hormigón, de unos seis a nueve metros de altura. Estos espejos podrían amplificar de manera eficiente ondas de sonido con una longitud de onda de hasta tres pies (0,90 metros), pero las ondas de sonido de los militares tenían unas longitudes de onda de 15 a 18 pies (4,5 a 5,5 metros).

Más tarde, se intentó construir algo diferente a lo que ya había, pues no se habían conseguido aun buenos resultados. Se levantó un gran muro curvo, de 60 metros de largo y 8 metros de altura. Con una gama de escucha de cerca de 20 millas (32 kilómetros), este espejo finalmente sí que obtuvo los resultados requeridos.

La construcción de espejos de sonido comenzó entonces a lo largo de la costa de Norfolk a Dorset, para así poder detectar a cualquier avión enemigo que se acercara al Reino Unido desde el Canal Inglés. Además de los espejos, un gran equipo de más de 500 personas fueron capacitadas para las comunicaciones rápidas y exactas requeridas entre el puesto de escucha, operadores telefónicos y los oficiales de las salas de control.

Pero hubo un problema, los aviones eran cada vez más rápidos, lo que significaba que en el momento en que se detectaban, ya estarían demasiado cerca para tomar decisiones. Pronto empezaron a dudas sobre el proyecto de los espejos, hasta que finalmente fueron abandonados debido a su ineficiencia.

En la actualidad, varios espejos cóncavos de sonido sigue en pie alrededor de la costa inglesa. Los más famosos de estos espejos se encuentran en Denge, cerca de Dungeness, en Kent, Inglaterra. El sitio cuenta con tres espejos: un muro curvo de 60 metros de largo, un plato de 9 metros, y un plato circular de 6 metros.

Distintos espejos de sonido se ubican en al menos 19 lugares diferentes, incluyendo Malta, que es el único lugar fuera de Gran Bretaña que cuenta con estas estructuras.








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