Fort Conger, el asentamiento ártico de Robert Peary

En 1.899, cuando el famoso explorador ártico Robert Peary llegó a la isla Ellesmere, en Canadá, encontró las ruinas de una cabaña erigida por una expedición anterior en la costa noreste de la isla.

La cabaña tenía tres habitaciones con largas tablas de madera y estaba cubierta con papel alquitranado, sin embargo, este tipo de construcción era notoriamente difícil de mantener caliente durante los inviernos polares. Peary se dio cuenta de que no era una cabaña apta para la habitación, por lo que la derribó y reconstruyó varios cuartos más pequeños en su lugar. Durante los siguientes treinta años, la cabaña de Peary, llamada “Fort Conger”, desempeñó un papel importante en varias expediciones árticas.

Fort Conger
Los que queda hoy en día de Fort Conger.

El Fort Conger original fue construido en 1.881 por los exploradores de la Expedición a la Bahía de Lady Franklin dirigida por el Teniente Adolphus Greely de la Quinta Caballería de los Estados Unidos. La tripulación fue dejada a la isla por la nave Proteus el 11 de agosto de 1.881, con abundante comida y combustible para sobrevivir y explorar cómodamente durante un año más o menos.

La tripulación construyó en la isla isla una gran casa usando secciones prefabricadas. Durante los dos años siguientes, veinticinco hombres, incluidos oficiales e inuit (pobladores de las regiones árticas de América), vivieron y realizaron investigaciones científicas y observaciones en Fort Conger.


Asentamiento de Fort Conger en agosto de 1.881.

El verano extraordinariamente cálido de aquel año “desmintió” la dureza del Ártico, haciendo que la tripulación calculase mal las dificultades que enfrentarían sus expediciones de socorro al llegar a la isla en los años siguientes. Se programó la salida un barco con nuevos suministros para el siguiente año, pero el clima y el hielo obligaron a cambiar los planes. Un segundo barco enviado en 1.883 tampoco pudo alcanzarlos. Para cuando el tercer barco de rescate llegó a Fort Conger en 1.884, solo siete de los veinticinco hombres estaban vivos. El resto había sucumbido a la inanición, la hipotermia o se habían ahogado, mientras que a uno le dispararon por robar raciones de comida en repetidas ocasiones.


Fort Conger en la actualidad.

Cuando Robert Peary llegó a Fort Conger 15 años más tarde, encontró la cabaña en un caótico abandono. Inicialmente, Peary se alojó en la cabaña del teniente Greely durante un año y medio, a la vez que implementaba un plan de emergencia para construir pequeñas cabañas con la madera de la casa del propio Greely y otras piezas de madera rescatadas. Peary, que estaba familiarizado con las técnicas de construcción de los inuit, construyó tres cabañas más pequeñas, parcialmente enterradas en el suelo y conectadas entre sí por túneles. A diferencia de la casa de Greely que estaba helada en invierno, Peary usó seis capas de protección que consistían en papel alquitranado, paredes dobles de madera llenas de limo y grava, y varios tipos de papel y asbesto encontrados en la casa de Greely.


Cabañas original del teniente Greely de la que Peary extrajo la madera para construir cabañas más pequeñas.

Peary regresó a Fort Conger dos veces más, una en 1.905 y otra en 1.908. Otros exploradores, incluido Edward Shackleton, usaron Fort Conger como base desde 1.915 hasta 1.935.


Vista aérea de los restos existentes de Fort Conger en 2.003. En el centro se encuentran las tres cabañas de Peary y, a la izquierda, la berma que delinea la base de la casa de Greely.

Fort Conger sigue en pie hoy en día, aunque su longevidad se ha visto amenazada por la degradación de las estructuras de madera, la erosión del suelo y la contaminación inorgánica. En reconocimiento de la perdurable importancia del sitio, las cabañas de Peary fueron declaradas Edificios de Patrimonio Federal Clasificado.













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