Iglesia minorita a Antonio de Padua en Eger, Hungría

Incluso en una ciudad tan repleta de edificios barrocos como Eger, en Hungría, destaca la iglesia minorita, la cual lleva el nombre de la orden franciscana que la fundó.

La dedicación de la iglesia es a San Antonio de Padua y hay quienes consideran este templo como el más hermoso dela ciudad, incluso más que la propia la basílica de Eger, más imponente pero más sobria.

La estructura de la iglesia minorita original que la orden erigió, fue arrastrada por una grave inundación. La construcción de la iglesia actual comenzó en 1758 y la mayor parte del trabajo se completó en 1771.

iglesia antonio padua
Iglesia minorita en la plaza Dobó István de Eger, en Hungría.

El arquitecto principal de la iglesia fue Kilián Dientzenhofer, un renombrado artesano de Bohemia que había trabajado anteriormente en Praga y que creó gran parte de lo que la capital checa ostenta a día de hoy. Entre sus trabajos más destacados en Praga se encuentra la iglesia de San Nicolás.

Como curiosidad, si se observa detenidamente la placa en la pared de la iglesia minorita, que enumera a todos los maestros que trabajaron en ella, no se podrá encontrar el nombre del arquitecto principal, Dientzenhofer. Existen varias razones posibles para esto, pero la más plausible de ellas es que Dientzenhofer nunca llegó a un acuerdo con Janos Falk, quien se hizo cargo del trabajo en la iglesia después de la muerte de Kilián.

Las desavenencias de Falk y Dientzenhofer surgieron por la altura del edificio. Falk quería reducir la altura de las torres a 53 metros, mientras que Dientzenhoffer insistió inicialmente en una altura mayor, porque cuanto más alta, más cerca del cielo estaría.

iglesia minorita inscripcion
Inscripción en la fachada de la iglesia minorita.

Mirando la hermosa fachada de la iglesia minorita desde el frente, se puede ver el escudo de armas de la orden franciscana con un inscripción que se traduce como «No hay nadie más grande que el Señor». Más arriba hay una dedicatoria al santo patrón de la iglesia, San Antonio de Padua, cuya imagen se encuentra en el interior del templo.

El jefe de la comunidad minorita de Eger fue reprochado en repetidas veces por el hecho de que la orden monástica de los franciscanos que, en teoría, deberían vivir en la pobreza, construyesen una iglesia tan costosa, grande y pretenciosa para ellos.

El interior de la iglesia está increíblemente ricamente decorado y colorido. Es cierto que lo primero a lo que se suele prestar atención cuando se entra no son las sensaciones visuales, sino a las corporales. En el calor del verano hace mucho fresco en la iglesia, y en el frío del invierno… hace mucho frío.

plaza Dobo Istvan eger
Plaza Dobó István e iglesia minorita.

Una vez admitido el clima, se puede contemplar los techos abovedados y los frescos de Marton Reindl, un artista originario de Bratislava. Estas pinturas en cinco secciones de la bóveda representan escenas de la vida de San Antonio de Padua, como por ejemplo «El milagro de la mula».

Se dice que el entusiasmo de la orden con el trabajo de Reindl no fue demasiado alto, pues sus frescos carecían de una calidad acorde al edificio en el que se realizaron.

Por otro lado, el altar mayor está muy bien terminado. Aquí se puede ver la obra de Johann Lucas Kracker, que representa a la virgen María. A los lados del altar hay estatuas de San Luis y San Buenaventura.

interior iglesia minorita
Interior de la iglesia minorita de Eger.

De particular interés son los dos altares laterales a ambos lados de la entrada de la iglesia. Sin embargo…

tras una inspección más cercana, resulta que en realidad estos dos altares están dibujados. En 1827, un incendio destruyó esta parte de la iglesia y no había suficiente dinero para su reconstrucción, por lo que dibujar fue la mejor opción en aquel momento. El altar dibujado que está a la izquierda de la puerta está dedicado a San Florián, patrono de los bomberos.

Más adelante en la nave, en la parte derecha, se encuentra otro altar lateral donde se guarda una sagrada reliquia: el dedo de S. Hedwigs, un regalo del pueblo polaco hecho a la iglesia en 2002.

Y quizás lo más valioso de la iglesia son sus bancos de madera. Todos ellos fueron creados por un solo maestro entre 1769 y 1770. Cada banco se esculpió a mano y todos son diferentes entre sí: cada uno cuenta una historia.









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