La jungla de coches viejos más grande del mundo

Si conduces 50 millas (80 kilómetros aproximadamente) hacia el norte de Atlanta, en el estado norteamericano de Georgia, a lo largo de la Interestatal-75 y luego giras a la derecha por la Ruta 411 hacia Chatsworth White, podrás llegar a una zona boscosa con infinidad de viejos coches oxidados.

Un cartel a la entrada dice… «La jungla chatarrería más antigua del mundo, aquí 80 años«.

En esta peculiar jungla hay más de 4.000 coches clásicos de mediados de siglo, la mayoría de ellos del año 1.972, repartidos por más de 34 hectáreas de bosque. Hay viejos Fords, grandes Cadillacs, e incluso un camión de leche de 1.941. Si deseas verlos todos, debes saber que se disponen a lo largo de más de 6 millas (9,6 kilómetros) de caminata.

Las raíces de esta jungla de coches viejos se remontan a 1.931, cuando la familia Lewis abrió una tienda en un pequeño pueblo llamado White. Vendieron diversos artículos, que iban desde ropa hasta piezas de automóviles, neumáticos y gasolina. Cuando Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial y los recursos como el acero o los neumáticos comenzaron a escasear, la familia Lewis, inteligentemente, se involucró en un negocio de desguace.

Compraban coches viejos que ellos mismos desguazaban y vendían por partes. A finales de la década de 1.940, el almacén general de la tienda de los Lewis se había convertido en una chataterría completa. Fue en este ambiente en el que Dean Lewis, el actual propietario de la chatarrería, nació.

Dean pasó toda su infancia jugando entre estos coches. Le gustaba conducir y llegó a trabajar de conductor del autobús escolar. «Conduje más de un millón de millas» (1.600.000 kilómetros aproximadamente), llegó a decir. Los coches y los camiones eran su pasión. Así que cuando Dean finalmente adquirió el negocio de sus padres en 1.970, tenía un plan totalmente diferente. Dean decidió que iba a preservar los coches en lugar de desguazarlos y vender sus piezas.

Durante las siguientes décadas, Dean gastó miles de dólares en la adquisición de diversos vehículos destrozados, ya fuera mediante subastas, fiestas privadas o en plantas de reciclado. Uno de los vehículos más populares de Lewis es un camión Ford 1.946 utilizado en «Asesinato en Coweta», una película de 1.983 protagonizada por Johnny Cash y Andy Griffith.

El número de coches viejos de Dean creció tanto que tuvo que comprar más tierra para poder guardarlos todos. Inicialmente, Dean vendió piezas para sacar algo de dinero pero, sin duda, su proyecto no sería el lugar en el que los coleccionistas podrían encontrar una ganga y llevársela a casa. Cada coche tenía un valor nostálgico y Dean se negó a vender sus vehículos. Muchos de los visitantes que buscaban piezas nunca más volvieron a visitar el lugar, quedando descontentos. Aunque, eso sí, cuando le preguntaban a Dean siempre decía que «todo está en venta».

Dean rápidamente se dio cuenta de que podía ganar más dinero convirtiendo sus coches piezas de exposición.

Hoy en día, «la jungla chatarrería más antigua del mundo» es visitada por miles de visitantes cada año, quienes pagan 15 dólares cada uno por entrar a pasear, o 25 si quieren tomar fotografías. Dean ya no vende piezas. Las piezas son ahora parte de este fantástico museo.










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