La Catedral de la fe por dentro, en Madrid

A 20 kilómetros del centro de Madrid (capital de España), en Mejorada del Campo, un hombre de 90 años de edad está trabajando para terminar el sueño de su vida: una gran catedral. Es una catedral sin arquitecto de formación, sin la aprobación del gobierno y sin la bendición de la Iglesia Católica. Es algo así como la obra de un “loco” o de un profeta.

Justo Gallego Martínez fue un agricultor, hijo de una madre católica muy religiosa. A la edad de 10 años, vio los efectos de la guerra civil española y fue testigo de cómo las fuerzas comunistas disparaban a sacerdotes y saqueaban las iglesias. Esto le dejó una gran desconfianza en el gobierno y un deseo muy fuerte de entrar en el servicio de la Iglesia Católica.

Allá por 1.950, el joven justo quiso convertirse en monje católico romano, pero debido a una tuberculosis, no pudo cumplir uno de sus mayores deseos. Con el corazón roto y determinado a que dedicaría su vida a Dios, Don Justo comenzó a sentar las bases de una gran catedral para poder así servir a Dios.

Con sus propias manos, en una parcela de tierra legada a él por sus padres, comenzó su macroproyecto. Durante los últimos 55 años, Don Justo construye sin descanso su propia catedral, la cual pretende rivalizar con la basílica de San Pedro en Roma. Todo está hecho a mano, y, en su mayor parte, por las manos de Don Justo. Por ejemplo, las vidrieras se hacen con vidrios molidos y pegamento, mientras que la enorme cúpula principal está hecha de tinas de plástico para alimentos.

Hoy en día, la catedral tiene una cúpula a unos 40 metros de altura, inspirada en la Basílica de San Pedro, sobre la ciudad de Mejorada del Campo. El interior de la catedral es aproximadamente la mitad del tamaño de un campo de fútbol. Por debajo del edificio principal hay una cripta, un complejo de capillas menores, claustros, casas rurales y una biblioteca. Hay que reseñar que toda la estructura se construyó sin el uso de grúas.

A pesar de tener 90 años de edad, Gallego Martínez generalmente comienza su jornada de trabajo a las 6 de la mañana y trabaja durante 10 horas al día, excepto los domingos. Durante los primeros 20 años, Justo trabajó solo, pero ahora tiene ayuda de la familia y los voluntarios. Casi la totalidad de los materiales de construcción son rescatados o donados. La entrada a la catedral es gratuita, aunque siempre son bienvenidos los donativos para ayudar a la construcción de la estructura. Si se visita la Catedral, es muy probable ver a Justo trabajando. Diferentes carteles recuerdan en el interior que, en caso de ver a Justo, no hay que hablar con él, ya que él no puedo hacerlo.

Explorando el interior de la catedral, se pueden ver columnas hechas de cubos de plástico rellenos de hormigón. Los montones de materiales de construcción, como sacos de hormigón o ladrillos, cubren buena parte de la superficie de la catedral. Y aunque muchos de los huecos de las escaleras están parcialmente bloqueados por pilas de tubos, todavía es posible llegar al techo y tener la mejor vista de Mejorada del Campo.

Las catedrales toman mucho tiempo en ser construidas. Más de una vida. A veces más de muchas vidas. Es poco probable que Justo pueda terminar su propia catedral debido a que tiene ya 90 años de edad. Entonces… ¿Qué pasará con el edificio cuando Justo ya no esté?



Maqueta de la “Catedral de la fe” terminada.













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