Las casas torcidas de Lavenham

Había un hombre torcido, que camino una milla torcida
Quien encontró una moneda de seis peniques torcida, en un estilo torcido
Compró un gato torcido, que atrapo a un ratón torcido
Y todos ellos vivieron juntos en una pequeña casa torcida…

¿Recuerda este trocito de canción de cuna? Algunos creen que el poema, publicado por primera vez en la década de 1.840 se inspiró en la aldea de comercio de lana de Lavenham, en Suffolk, Inglaterra. Para entender esto, solo hay que pasear por las calles de esta pequeña ciudad encantadora ubicada a unos 70 kilómetros al noroeste de Londres. Casi todas las casas de entramado de madera, pintadas de vivos colores, están notablemente torcidas, apoyándose la una sobre la otra como si se fueran a caer en cualquier momento.

Lavenham es un pueblo medieval con una rica historia y fundada en el comercio de la lana. Durante los siglos 15 y 16, Lavenham era famosa por la abundancia de lana de altísima calidad. A finales del siglo 15, la ciudad fue una de las más ricas en las Ilas Británicas, pagando más impuestos que poblaciones como Nueva York o Lincoln. La prosperidad de la ciudad y su riqueza de la época era claramente visible en la lujosa iglesia de San Pedro que se encuentra sobre una colina al final de la calle principal. La iglesia, algo demasiado grande para el tamaño de la aldea, se construyó con una torre de 141 pies (43 metros) de alto, siendo la torre más alta de una iglesia en Gran Bretaña.

Otros edificios de la zona también muestran la riqueza ostentosa del pueblo, como el “Lavenham Wool Hall”. Se dice que cuando Enrique VII visitó la ciudad en el año 1.487, se multó a varias familias de Lavenham por mostrar demasiada riqueza.

La ciudad creció tan rápido que muchas casas fueron construidas a toda prisa, con las consecuencias que se pueden ver en las imágenes. Por desgracia, los buenos tiempos de Lavenham no duraron mucho. Cuando los refugiados holandeses asentados en Colchester comenzaron a producir tela más barata y más ligera, la industria textil de Lavenham se fue a la quiebra. Habiendo perdido la riqueza y sin dinero para reconstruir nada, las casas de Lavenham se quedaron como estaban.








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