Tibet: Las sagradas piedras Mani budistas

Existe un mantra de seis sílabas en sánscrito muy sagrado en el budismos. Se recita como “Om mani padme hum”, que vagamente se traduce como “la joya en el loto”, una invocación al bodhisattva de cuatro brazos (un ser iluminado) llamado Avalokiteshvara de todos los budas. Pero su verdadero significado va mucho más allá de eso. El mantra no se puede traducir como una simple frase ni dos, ya que contiene la esencia de toda la enseñanza buda. Por lo tanto, la recitación de este mantra es la práctica religiosa más popular en el budismo tibetano, ya que se cree que ello conduce a la liberación y la eventual budeidad.

En el Tíbet, este mantra se encuentra en todas partes: en banderas de oración y ruedas de oración, impreso en rollos de papel, tallado en paneles arquitectónicos… También se encuentra grabado en rocas y piedras con elegante escritura tibetana, y a veces en brillantes colores.

Las piedras de Mani, o piedras de la joya, como se les llama, salpican todo el paisaje tibetano. Se colocan cerca de los monasterios, al lado de los pueblos, junto a los caminos, a lo largo de los ríos… A veces también se encuentran formando montículos, especialmente en las cumbres de puertos de montaña o en los accesos a asentamientos. Grandes grupos de estas piedras pueden ser encontrados juntos repitiendo el mantra una y otra vez.



La talla de las piedras de Mani se considera una forma de meditación
. Los monjes y pobladores locales las tallan y las colocan en montículos que crecen cada vez más. El “Jiana Mani Stone Mound”, en Xinzhai Village, de la prefactura autónoma tibetana de Tushu en China, creció así hasta los 300 metros de largo, 80 de ancho y 4 de altura, con un estimado de más de dos mil millones de piedras Mani amontonadas por los creyentes durante un período de 200 años. Es el montículo de piedras Mani más grande del mundo.

Las piedras Mani también se pueden ver en los países vecinos de Nepal y Bután, donde también se practica ampliamente el budismo.








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