Los sarcófagos de Carajía, en Perú

A unos 60 kilómetros al nordeste de la ciudad de Chachapoyas, en la provincia de Luya, en Perú, se encuentra un sitio arqueológico conocido como “Carajía”, donde se encuentran las tumbas funerarias de los antiguos “hombres sabios”. Encaramados a lo más alto de una cornisa en uno de los lados del acantilado de piedra caliza, los seis sarcófagos (tallados el piedra) se asemejan a seis torsos sin extremidades con grandes cabezas y enormes líneas en la mandíbula, puestos en pie, con sus barbillas hacia arriba y mirando al abismo. Algunos de sus tocados están adornados con cuernos, imitando cuernos de venado, mientras que otros cuentan con incrustaciones de cráneos humanos. Cada sarcófago tiene una altura de 2,5 metros.

Los sarcófagos fueron construidos por el pueblo Chachapoya para albergar los restos de las personas más importantes en su cultura, hace unos 600 años. Originalmente, había ocho sarcófagos, pero dos fueron destruidos por terremotos y otros elementos naturales. Se encuentran en un lugar inaccesible por encima de la garganta de un río, lo que ha hecho que se conserven a lo largo de los años y no estén expuestos a los saqueadores.

Los sarcófagos tiene forma de grandes cápsulas construidas con una mezcla de arcilla, paja y grava sobre una estructura de madera, y cada uno tiene espacio para albergar a una momia. El fallecido era colocado en posición fetal y atado por un cordel. A continuación, esta estructura era cubierta con una gruesa capa de arcilla y paja como material de unión. Después, la cabeza era esculpida y colocada en la parte superior. El cuerpo del sarcófago estaba pintado de color blanco, mientras que la cabeza y decoraciones eran pintados de colores ocres con mucha delicadeza. El género de los fallecidos también se muestra en cada sarcófago.

Los sarcófago de Crajía no son los únicos en la zona de Chachapoyas, pero sí son los más importantes. En la orilla occidental del río Utcubamba, al norte de Kuelap, existen muchos otros sarcófagos de diferentes tamaños, aunque también son de muy difícil acceso.

Los “Purunmachos”, como los lugareños conocen a estos seis sarcófagos, fueron expuestos al mundo en el año 1.984, cuando fueron descubiertos por el arqueólogo Federico Kauffmann.








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