Martha Gellhorn, la mujer del desembarco de Normandía

En la víspera de los desembarcos de Normandía en junio de 1.944, había más de mil corresponsales de guerra en toda Europa que informaban a los millones de británicos y estadounidenses que estaban en sus casas. Un grupo de estos periodistas y fotógrafos también eran mujeres. Desafortunadamente, el gobierno había prohibido a las mujeres ir a las líneas del frente, por lo que si bien estas corresponsales podían cubrir lo que sucedía en la zona de guerra, no podían entrar con las tropas.

Comprensiblemente, muchas mujeres corresponsales de guerra no estaban de acuerdo con la prohibición.

«Es necesario que informe sobre esta guerra«, escribió Martha Ellis Gellhorn en una furiosa carta a las autoridades militares. «No creo que haya ninguna necesidad de mendigar como un favor el derecho a servir como los ojos de millones de personas en Estados Unidos».


Martha Gellhorn.

Martha Ellis Gellhorn fue corresponsal de guerra estadounidense de la revista Collier’s. Hay quienes la conocen como la tercera esposa de Ernest Hemingway, aunque sus logros como periodista sobrepasan su breve matrimonio con el novelista.

Gellhorn comenzó su carrera como periodista durante la Gran Depresión, trabajando como investigadora de campo para la agencia «Federal Emergency Relief Administration» (FERA), creada por Franklin D. Roosevelt, para informar sobre el impacto de la crisis en el país. Más tarde, viajó a España para cubrir la guerra civil española en 1.937. Durante este período conoció a Ernest Hemingway, quien también se encontraba en España como corresponsal. Se casaron en 1.940, convirtiéndose en su tercera esposa, a la vez que Hemingway se convertía en el segundo marido de Gellhorn.


Martha Gellhorn y Ernest Hemingway.

El matrimonio de Gellhorn y Hemingway fue problemático desde el principio. Hemingway se negaba a romper la relación con su segunda esposa, a la vez que las largas ausencias de Gellhorn durante sus trabajos de reportaje irritaban al escritor y periodista. Cuando se acercó el Día D, el matrimonio ya estaba roto. Para vengarse de Gellhorn, Hemingway se acreditó como corresponsal de Collier’s, la revista para la que trabajó Gellhorn, bloqueando cualquier posibilidad que Gellhorn pudiera tener para llegar a las líneas del frente.

Pero Martha Gellhorn no iba a rendirse…

La noche del 6 de junio de 1.944, antes de que los barcos partieran hacia Normandía, Gellhorn se dirigió a la costa con el pretexto de entrevistar a las enfermeras a bordo de un barco del hospital. Una vez a bordo, se escondió en el baño. Gellhorn sabía que si la atrapaban, perdería su acreditación e incluso podría ser deportada a Estados Unidos. Aún así, para presenciar la gran invasión había valido la pena el riesgo. Gellhorn permaneció en su escondite durante varias horas y solo emergió cuando el barco iba camino a Francia. Más tarde en aquella misma noche, después de que las tropas hubiesen desembarcado y la masacre en la playa hubiese cesado, Gellhorn bajo a tierra firme junto un par de médicos con camilla para recoger a los heridos. En el caos de la guerra, a nadie le importaba que Gellhorn fuese una mujer.


«Taxis al Infierno – y Atrás – En las fauces de la Muerte», una de las imágenes más famosas del Día D.

Martha Gellhorn se convirtió en la única mujer que aterrizó en Normandía el mismo día que lo hicieron las tropas.

Otras mujeres harían lo mismo, pero mucho más tarde. El primer grupo de mujeres, miembros del Cuerpo de Ejército de Mujeres de los Estados Unidos, aterrizó en Normandía 38 días después.

Poco después de que Gellhorn hubiese presentado su historia a Collier’s, la policía militar la arrestó. Se llevaron sus credenciales y la trasladaron a un campo de entrenamiento en las afueras de Londres. Gellhorn escapó del campamento al convencer a un piloto británico de que la llevase a Italia.

«Seguí la guerra dondequiera que pudiera llegar», recordó Gellhorn.

Martha Gellhorn continuó cubriendo los conflictos en los que estaba involucrada su país. Cubrió la guerra de Vietnam y los conflictos árabe-israelíes en los años sesenta y setenta. Todavía estaba en el frente informando sobre las guerras civiles en América Central a la edad de 70 años, e increíblemente, la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1.989 a la edad de 81 años. Fue solo cuando la guerra llegó a Bosnia que ella decidió renunciar, anunciando que era «demasiado vieja» y que ya no era «ágil» para la guerra.


Martha Gellhorn en 1.978, a la edad de 70 años.

A finales de los 80 su salud comenzó a empeorar rápidamente y quedó casi completamente ciega. Gellhorn también sufría de cáncer de ovario que se extendió al hígado. Finalmente, Martha Gellhorn se suicidó en 1.998 a la edad de 90 años al ingerir una cápsula de cianuro en Londres.













Fecha de publicación: 28 mayo, 2019

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