El Palacio Ideal de Ferdinand Cheval

¿Sabías que se puede construir un palacio a partir de piedras que se recogen en playas, parques y caminos? Ferdinand Cheval lo hizo, recogió unas cuantas “piedras” y construyó un palacio elegante y perfecto. Pero… ¿cómo lo hizo?

Ferdinand Cheval era cartero y dedicó 33 años de su vida a la construcción de su propio palacio.

Cuando hablamos de las atracciones turísticas de Francia, quizá las primeras que se nos vienen a la cabeza sean la Torre Eiffel o la Catedral de Notre Dame. También podemos pensar en el Museo del Louvre o en el Castillo de Chenonceau, pero… ¿te suena el Palacio Ideal del cartero Ferdinand Cheval? A continuación lo vemos.

Palacio del cartero Ferdinand Cheval

El Palacio Ideal de Ferdinand Cheval se encuentra en Francia, en la ciudad de Auterive, en el departamento de Drôme, cerca de Châteauneuf-de-Galaure. Probablemente la idea de construir un palacio con piedras “de la calle” podría sonar un poco extravagante, pero la insistencia e impulsos de Ferdinand Cheval le llevó a conseguirlo.

Palacio Ideal

En 1.858, cuando Ferdinand Cheval tenía 32 años, él y su esposa se mudaron a la pequeña población de Hauterive y comenzaron a trabajar como carteros. En aquel momento, el trabajo de cartero era bastante pesado. Solo unos pocos podían permitirse el lujo de montar en vehículo y los demás, como era el caso de Cheval y su mujer, tenían que cubrir decenas de kilómetros a pie. Incluso a veces Ferdinand tuvo que pasar las noches bajo el cielo abierto para entregar la correspondencia.

Ferdinand Cheval retrato
Ferdinand Cheval.

Se dice que en aquellas noches al aire libre el cartero soñaba con descansar en su propio palacio y después continuar con su trabajo. Pero en aquel entonces, era únicamente eso, un sueño.

Palais idéal

Sin embargo, un día cualquiera haciendo su ruta, Cheval tropezó con una roca. Una roca normal y corriente. Pero fue precisamente esa piedra la que cambió la vida del cartero. Miró la roca más de cerca y no la pareció una más. Encontró que tenía una forma peculiar. A partir de ese momento, Ferdinand pensó: “No me puedo permitir comprar materiales de construcción, así que voy a utilizar lo que me ofrezca la naturaleza“. Así Cheval comenzó a recoger las piedras que encontraba en su camino y que pudieran servirle para iniciar una construcción.

Palais idéal

Cheval ya caminaba hacia su sueño de un palacio. En su ruta para repartir el correo, el cartero iba echando en una carretilla las piedras que consideraba adecuadas para su edificación. En aquel entonces quienes le conocían le tomaron por loco… Nunca se imaginaron lo que llegaría a conseguir.

Palais idéal

Y así, lenta pero constantemente, durante más de 20 años, Cheval logró reunir gran cantidad de rocas para construir su ansiado palacio. A partir de ese momento Ferdinand comenzó a trabajar rápido y duro en su proyecto. Era muy trabajador. Construyó su palacio sin descansos ni días libres. Incluso por la noche los trabajos para alcanzar su sueño.

Tras 33 años, Cheval terminó un verdadero palacio perfecto. El más preciado de sus sueños.

El Palacio Ideal del cartero Cheval fue realmente perfecto. Un milagro creado por alambres, cemento y, por supuesto, las piedras, recogidas de todas las formas y tamaños. Dentro del palacio, Cheval construyó incluso una mezquita y un templo.

Palacio de Ferdinand Cheval

A Ferdinand se le puede asignar no solo el título de constructor y de genio excéntrico, sino también el de gran arquitecto. A día de hoy el Palacio Ideal luce de una manera mágica y hermosa, rodeado de fuentes, escaleras y todo tipo de esculturas.

Cheval

Tal vez se puede decir con certeza que los últimos años de vida de Cheval fueron los más felices que tuvo. Después de haber terminado su palacio, turistas de todo el mundo se acercaron a ver el milagro.

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Ferdinand Cheval, el excéntrico y brillante arquitecto murió en 1924 y, en 1.969, su palacio se convirtió oficialmente en un monumento histórico de Francia.

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El Palacio Ideal hoy en día es accesible a un precio de 5,5 euros para adultos y 4 euros para niños. Este lugar fascina a todo aquel que lo visita gracias a su “descabellada” historia.

Palacio Cheval

Cheval se fue dejando patente la idea de que si uno cree en sus sueños, puede conseguirlos.













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