Los misteriosos túneles “paleoburrow” de Sudamérica

Al norte de Sudamérica, hay cientos de túneles de colosales dimensiones que permiten a los seres humanos atravesarlos a pie, pero que no fueron excavados por la mano del hombres. Tampoco se formaron por ningún proceso geológico. Sin embargo, sus creadores dejaron evidencias alrededor de las paredes y techos en forma de gigantes marcas de garras.

Los geólogos llaman a estos túneles “paleoburrow” y se cree que fueron excavados por una especie extinta de perezoso gigante.


Crédito de la imagen: Heinrich Frank.

El término “paleoburrow” fue acuñado por Heinrich Frank, profesor de la Universidad Federal de Río Grande del Sur, en Brasil, cuando se topó con un túnel a medio construir en la ciudad de Novo Hamburgo en la década del 2.000. Hasta ese momento, se sabía poco o se habían escrito apenas unas líneas sobre estos tipos de túneles en la literatura científica. Pero desde que Heinrich Frank vio aquel agujero en la tierra, él mismo y otros investigadores descubrieron más de 1.500 túneles solo en el estado de Río Grande del Sur. Algunos de estos túneles miden cientos de metros de largo y se ramifican en varias direcciones.


Marcas de garras en uno de los túneles. Crédito de la imagen: Heinrich Frank.

El más grande mide 610 metros de largo, 2 metros de altura y de 1 a 1,5 metros de ancho. Se estima que 4.000 toneladas métricas de tierra y roca fueron excavadas en la ladera para crear este túnel. Parece evidente que no fue el trabajo de uno o dos individuos, sino de varias generaciones.


Interior del primer paleoburrow descubierto en el Amazonas. Es casi el doble de grande que el segundo mayor túnel conocido hasta aquel momento. Crédito de la imagen: Amilcar Adamy / CPRM

Frank cree que los túneles se excavaron por un género de perezosos terrestres gigantes, tan grandes como los elefantes actuales, que una vez vivieron en América del Sur hasta hace unos 10.000 años. Eran algunos de los más grandes mamíferos terrestres en la tierra, superados en tamaño solo por el mamut. Otros creen que los armadillos extintos, que eran más pequeños que los perezosos gigantes, fueron los responsables de los túneles.


Megatherium americanum, el perezoso gigante.

Independientemente del animal que los excavó, el gran tamaño de los túneles es algo que Frank y sus colegas aún están tratando de explicar.

Los “paleoburrows” también tienen una distribución geográfica extraña. Se han encontrado solo en los estados del sur de Brasil, en Río Grande del Sur y Santa Catarina. Muy pocos se han encontrado en el norte del país o en otros países de América del Sur. Incluso en América del Norte, donde los perezosos terrestres gigantes y armadillos gigantes vivieron una vez, no se han encontrado “paleoburrows”.


Entrada a un paleoburrow.

Greg McDonald, un paleontólogo de la Oficina de Administración de Tierras, sin embargo, cree que es solo una cuestión de tiempo antes de que se encuentren más túneles similares. “El hecho de que no los tengamos aquí podría ser simplemente que los hemos pasado por alto”, dijo.


Una mirada más cercana a las marcas de garras. Crédito de la imagen: Heinrich Frank

Todavía hay muchas preguntas sin respuesta en torno a los “paleoburrows” y sus creadores. ¿Quién los construyó? ¿Qué fin tenían los túneles? ¿Cómo se construyeron y cuándo?













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