Los pueblos agradecidos de Gran Bretaña

Los monumentos de guerra son un atractivo familiar en las ciudades y pueblos de toda Gran Bretaña, recordando sombríamente los sacrificios hechos por millones de personas de a pie en la Primera Guerra Mundial. Pero hay un puñado de pueblos donde, hasta hace poco, no había monumentos de guerra

Por razones extraordinarias de buena fortuna, ninguno de estos pueblos sufrió una sola baja. Todos los hombres y mujeres que partieron a la guerra desde estas aldeas regresaron vivos a sus hogares. Esta era una improbabilidad estadística tal que de 16.000 pueblos, solo hay 53 “aldeas afortunadas” en toda Gran Bretaña. Estas aldeas se llaman Thankful Village o “aldeas agradecidas”.


Placa de “agradecimiento” presentada al pueblo de Wigsley por Medwyn Parry y Dougie Bancroft en 2.013. Crédito de la foto: Richard Croft.

El calificativo “Thankful Village” fue acuñado por el escritor y periodista británico Arthur Mee en la década de 1.930 en The King’s England, una guía de los condados de Inglaterra. Inicialmente, Mee identificó 32 aldeas, pero investigaciones recientes descubrieron que existen al menos 53 parroquias distribuidas en Inglaterra y Gales. Aún no se han identificado Thankful Village en Escocia o Irlanda. Además, los investigadores encontraron 14 parroquias que tuvieron la suerte de no haber perdido a ningún hombre durante la Segunda Guerra Mundial. Estos pueblos se llaman “doubly thankful” (doblemente agradecidos).

Curiosamente, durante décadas, estas comunidades encontraron imposible celebrar su buena suerte. Cuando el dolor envolvió a miles de comunidades en todas partes, este puñado de pueblos agradecidos no experimentó euforia sino vergüenza por no estar de luto como todos los demás.

“Estaban rodeados de aldeas donde la gente no regresaba”, explicó el reverendo Michael Hampson desde el agradecido pueblo de Arkholme en Lancashire. “Por ejemplo, justo al otro lado de la carretera en Whittington, la gran familia terrateniente perdió dos generaciones en la guerra. Eso fue típico en todo el país; el número de personas que murió fue devastador. Para las aldeas agradecidas, era casi como si no se hubieran unido al sacrificio. Se beneficiaron de la paz después de la guerra pero sintieron que no habían pagado el precio“.

Pocos aldeanos tenían estómago para llamar la atención sobre su buena suerte
. Aparte de una discreta placa y alguna que otra luz, nada remotamente triunfal para marcar el regreso seguro de todos sus hombres, no se eirigió ningún monumento.

“Hubo un silencio auto impuesto y censura; se consideró que sería un error celebrarlo como una especie de triunfo“, dijo el Sr. Hampson.


Base de la “Cruz Knowlton” en Knowlton, Kent.

El monumento más visible es quizás el de Knowlton en Kent, donde se erigió una cruz en honor a los doce hombres que lucharon en la guerra y tuvieron la suerte de regresar con sus familias. Knowlton tiene otra gran reputación, la de enviar el mayor porcentaje de su población al ejército: 12 hombres, lo que representó el 31% de los 39 aldeanos con los que contaba por aquel entonces. Por esto, Knowlton fue considerada como la aldea “más valiente” por un periódico nacional. Sin embargo, el honor por enviar la mayor cantidad de hombres (entre pueblos agradecidos) va para Arkholme, en Lancashire. Envió a 59 hombres de 320 habitantes a la guerra. Todos ellos volvieron vivos.

Otro monumento destacado se encuentra en el pueblo de Catwick, en East Yorkshire, aunque nunca ha estado en exhibición pública. Cuando 30 hombres de la aldea fueron a la guerra, el herrero local, un hombre llamado John Hugill, clavó una moneda por cada hombre en el marco de la puerta debajo de una “herradura afortunada” dentro de su fragua. Todos los hombres regresaron ilesos, excepto uno que perdió un brazo. Entonces John Hugill tomó una de las monedas, cortó una pieza y volvió a clavarla.

Dos décadas después, cuando los hombres de Catwick volvieron a la guerra, esta vez contra la Alemania de Hitler, John Hugill realizó el mismo truco de monedas. ¿Y adivinas qué? Todos los hombres regresaron, convirtiendo a Catwick en uno de esos raros pueblos “doblemente agradecidos”.


Nieto de John Hugill con las monedas y la herradura hoy en día.

En 2.013, dos motociclistas, Medwyn Parry y Dougie Bancroft, recorrieron los pueblos agradecidos de la nación y les presentaron placas que celebraban su estado.

“El objetivo era llevar una placa de pizarra a cada aldea que no tenía ningún monumento”, dijo Medwyn. “La contribución de cada pueblo fue tan valiosa y válida como en cualquier otro lugar, pero hubo un silencio de vergüenza porque fueron afortunados. Todos y cada uno de los que fueron a la guerra nos enorgullecieron”.

Fuera de Gran Bretaña, la única otra aldea agradecida se encuentra en Francia. Thierville, en la Alta Normandía, fue la única aldea en toda Francia donde no se perdieron hombres en la Primera Guerra Mundial. Sorprendentemente, Thierville tampoco sufrió pérdidas en la Guerra Franco-Prusiana, la Segunda Guerra Mundial, la Primera Guerra de Indochina ni en la Guerra argelina. Todos los soldados que participaron en estas cinco guerras regresaron a casa.


Arkholme.


Meldon.


Catwick.


Placa conmemorativa a Saxby, presentada por Medwyn Parry y Dougie Bancroft.


Placa conmemorativa y reloj de sol erigido en el año 2.014 en Teigh para conmemorar el centenario del comienzo de la Primera Guerra Mundial.













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