Rainhill y el concurso por la locomotora ideal

Hace casi dos siglos, una pequeña aldea situada entre Liverpool y Manchester se convirtió en sede de una de las competiciones más extrañas jamás celebradas. El ferrocarril de Liverpool y Manchester ya tenía perfectamente colocados todas sus vías, pero no estaban seguros de si usar una locomotora de vapor autopropulsada o un motor de bobinado estático para tirar de los vagones de pasajeros a través de cables.

Al final, decidieron celebrar una competición (Rainhill Competition) para averiguar si una caldera sobre ruedas era mejor que una caldera atornillada en el suelo. La idea era que si se descubría que una locomotora era lo suficientemente buena, se utilizaría en el nuevo ferrocarril.


Ilustración del ferrocarril de Liverpool y Manchester por J. Whatman, 1.831.

Cuando se proyectó originalmente el ferrocarril de Liverpool y Manchester, se esperaba que se utilizasen locomotoras autopropulsadas por toda la línea. Sin embargo la idea del transporte por cable no se abandonó por completo. Las locomotoras a vapor todavía eran una tecnología nueva y el público tenía una percepción temerosa de las monstruosas máquinas que silbaban y chisporroteaban, expulsando grandes cantidades de humo a su paso. Si no explotaban, pensaba el público, llenarían el campo con gases nocivos.

George Stephenson, el ingeniero encargado de construir el ferrocarril, abogó firmemente por el uso de locomotoras, pero algunos de los directores del ferrocarril prefirieron el método antiguo y probado de transporte por cable. Para decidir qué utilizar sobre las vías del ferrocarril, los directores declararon una competencia para «Ingenieros y Fundadores de Hierro» para presentar su mejor solución. Se anunció una recompensa de £500 por el mejor diseño, y aunque no se indicó explícitamente, se entendió que el diseño ganador obtendría el contrato para construir las locomotoras del ferrocarril de Liverpool y Manchester.


Publicidad para el concurso de Rainhill.

Cada locomotora debía hacer diez viajes de ida y vuelta a lo largo de un 3,5 millas (5,6 kilómetros) de vía, simulando el trayecto de 35 millas (56 kilómetros) entre Liverpool y Manchester. Esto debía repetirse durante diez viajes más, después de repostar, para simular el viaje de regreso desde Manchester a Liverpool. Las locomotoras también debían transportar tres veces su propio peso, y la cantidad de agua y combustible que consumía debía registrarse cuidadosamente. La locomotora que funcionase mejor en términos de fuerza, potencia, confiabilidad y velocidad sería seleccionada como la ganadora.

El sitio elegido para las pruebas fue el pueblo de Rainhill, situado a unos 14 kilómetros al este de Liverpool.

Diez locomotoras se presentaron inicialmente a la competición, pero solo cinco llegaron a la fase final que comenzó el 6 de octubre de 1829. De estas cinco locomotoras, solo tres estaban en condiciones de competir. Fueron la «Rocket«, diseñada por George Stephenson; «Novelty» construida por John Ericsson y John Braithwaite; y «Sans Pareil«, construida por Timothy Hackworth.

Una de las dos locomotoras que no pudieron competir con sus rivales fue Cycloped, un artilugio absurdo con un caballo trotando sin parar sobre una cinta para generar energía. Antes de que el agotamiento matara al caballo, cayó a través de la plataforma de madera y fue descalificado.


Cycloped

La otra locomotora que no llegó a competir fue «Perseverance«, de Timothy Burstall. Su locomotora fue dañada en el camino a la competición y pasó los primeros cinco días en reparaciones. Cuando finalmente se unió al reto, la locomotora logró únicamente una velocidad de 6 mph (9,6 km/h), más baja que la velocidad mínima requerida de 10 mph (16 km/h).


Perseverance.

Sans Pareil fue casi excluida del concurso ya que contaba con 140 kg de sobrepeso, sin embargo los directores del ferrocarril permitieron a Timothy Hackworth demostrar las capacidades de su máquina. Sans Pareil finalmente completó ocho viajes antes de romper un cilindro. Pero funcionó bien, lo suficientemente bien como para que Timothy Hackworth consiguiera un contrato con el ferrocarril de Liverpool y Manchester, el cual explotó durante dos años antes de venderlo al ferrocarril de Bolton y Leigh.


Sans Pareil.

Novelty era la favorita de la multitud debido a las asombrosas velocidades que alcanzaba: 28 millas por hora (45 km/h), pero estaba plagada de muchas debilidades de diseño. Después de sufrir múltiples fallos, Novelty fue retirada del concurso.


Novelty.

La locomotora Rocket fue la única locomotora que completó las pruebas, con un promedio de 12 millas por hora (19 km/h) y una velocidad máxima de 30 millas por hora (48 km/h). Ganó el concurso y Stephenson recibió el contrato para producir locomotoras para el ferrocarril de Liverpool y Manchester. La Rocket fue la clara ganadora no solo porque era la único que quedaba en el concurso, sino por sus muchos conceptos de diseño innovadores que se convirtieron en el estándar para la mayoría de las máquinas de vapor durante los siguientes 150 años.


Rocket.

La prueba de Rainhill tuvo una duración de seis días y un gran impacto en el público. Entre diez y quince mil espectadores acudieron a ver la competición. Los periódicos siguieron muy de cerca el desarrollo, describiendo en detalle los logros asombrosos de aquellos nuevos avances.


Locomotora Rocket de Stephenson en el Museo de Ciencias de Londres.

Dendy Marshall, en 1.929, escribió…

Es difícil sobreestimar la importancia de «Rainhill Competition». El destino de la locomotora colgaba de un hilo. Si Rocket se hubiese descompuesto, como lo hicieron sus rivales, o si hubiese habido algún tipo de accidente grave, la locomotora habría sido condenada.

El éxito del Rocket comenzó el progreso triunfal de los ferrocarriles y la locomotora de vapor, lo que permitió establecer el prestigio de Gran Bretaña en el campo de la ingeniería.










Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *