Reloj Spitz en Santa Fe, Nuevo México, Estados Unidos

Cuando la joyería Spitz abrió sus puertas en 1881 en Santa Fe (Nuevo México, Estados Unidos), un reloj de bolsillo gigante era la táctica publicitaria ideal.

Los posibles clientes podrían ver el enorme reloj desde lejos. Sin embargo, había un problema: el reloj no indicaba la hora.

Alrededor del cambio de siglo, se decidió que un reloj en funcionamiento podría ser una mejor idea, por lo que el conocido como «Spitz Clock» (Reloj Spitz) fue reemplazado por una versión funcional.

The Spitz Clock at The Plaza
Reloj Spitz en la intersección de W Palace Ave con Lincoln Ave en Santa Fe, Nuevo México, Estados Unidos.

En 1915, los transeúntes se quedaron boquiabiertos cuando el primer camión a motor en la ciudad recorrió la plaza de Santa Fe. Lamentablemente, aquel vehículo de cuatro ruedas no funcionaba del todo bien y acabó chocando contra el Reloj Spitz, dejando el reloj totalmente destrozado.

Decidido a no darse por vencido, el joyero Salamon Spitz, propietario de la joyería, compró otro reloj de segunda mano en 1916 que funcionaba correctamente y que se ubicaba en Kansas City.

Spitz Street Clock

El nuevo reloj de Spitz, al igual que el original, fue construido por E. Howard & Co., cuyos relojes de gran tamaño se vieron en las plazas de las ciudades de todo Estados Unidos. Se dice que el de Kansas City fue el último reloj con sus engranajes originales. Todos los demás se transformaron para funcionar con electricidad, mientras que éste aún tiene que ser enrollado.

Los visitantes que escuchen atentamente al lado de «Spitz Clock», pueden escuchar los engranajes rechinando en el interior.

Spitz Clock (Santa Fe, New Mexico)
Placa a los pies del reloj.

Este tercer reloj se salvó de ser fundido para chatarra durante la Segunda Guerra Mundial y permaneció fuera de la joyería durante unos 50 años, hasta que el establecimiento se cerró para dar paso a una nueva adición de la Santa Fe Plaza en 1967.

El reloj permaneció almacenado durante 7 años hasta que Bernard Spitz, la siguiente generación de la familia, lo donó a la ciudad y se erigió justo al lado de la plaza, en la esquina de las avenidas «W Palace Ave» y «Lincoln Ave» en 1974.

The Spitz Clock

A pesar del dorado brillante con pan de oro y las restauraciones ocasionales, las dos caras del reloj se ven bastante desgastadas y sucias en la actualidad. Los funcionarios a menudo debaten sobre el coste de renovar, reemplazar o simplemente donar el reloj al museo local.

Sin embargo, tanto para los lugareños como para los turistas de Santa Fe, es un punto de referencia muy querido.










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