Brama Zuraw, la grúa de Gdansk con rueda de hámster para humanos

Zuraw (oficialmente Brama Zuraw), sobre el río Motlawa es, sin duda, una de las vistas más peculiares de la ciudad de Gdansk, en Polonia. Su apariencia es extremadamente característica y reconocible.

Y es que prácticamente ninguna fotografía del panorama fluvial de Gdansk debería prescindir de su perfil ligeramente extraño, que recuerda a una figura de Tetris o a algún tipo de ave, como pudiera ser una grulla.

Brama Zuraw gdansk
Brama Żuraw, la grúa más reconocible de Gdansk, en Polonia.

La palabra «Żuraw» se traduce como «Grúa«.

Orígenes

Żuraw fue construida en la Edad Media como una grúa elevadora. En aquel entonces, la vida en el antiguo puerto de Gdansk estaba en auge, y el movimiento de contenedores de las embarcaciones era constante, por lo que se necesitaba un mecanismo para facilitar la labor de carga y descarga.

La primera mención de una grúa en este lugar data del año 1363, aunque se cree que la forma actual de Żuraw la tomó a principios de la década de 1440. En 1442, la grúa original se quemó y fue restaurada durante los dos años siguientes. Además, se le agregaron dos torres de ladrillo a sus lados, las cuales son visibles a día de hoy.

La función principal de Brama Żuraw fue la de cargar y descargar mercancías, así como elevar los mástiles de los barcos. Sin embargo, también contaba con armas militares a ambos lados de la grúa para poder defenderse ante un posible ataque enemigo.

Funcionamiento de la grúa

Brama Żuraw pertenecía a la ciudad de Gdansk y estaba dirigida por un «maestro de grúas» especializado que se encargaba de gestionar todo el proceso, el cual a día de hoy nos puede parecer realmente sorprendente, aunque en aquella época fue muy eficaz.

El funcionamiento de la grúa se basaba en un sistema de dos ruedas de aproximadamente 10 metros de diámetro cada una, que convertían la fuerza viva, ya fuese del ser humano o de un animal, en energía mecánica.

En el caso de Brama Żuraw, eran personas las que caminaban dentro de las ruedas (como si de una rueda de hámster se tratara) para utilizarse como fuerza motriz. Esta fuerza subía y bajaba una gruesa cuerda que se enganchaba a las mercancías y los mástiles.

ruedas Brama Zuraw
Ruedas de la grúa de Gdansk. Eran movidas por personas que caminaban en su interior.
rueda hamster
Interior de una de las ruedas, las cuales estaban diseñadas para que una o varias personas caminasen dentro y la hiciesen girar. Similar a una rueda de hámster, pero gigante.

De esta manera, Brama Żuraw pudo elevar un peso de 4 toneladas a una altura de 11 metros, o de 2 toneladas a una altura de 27 metros.

Como dato curioso, Brama Żuraw se convirtió en la grúa más grande de Europa que sobrevive hasta nuestros días.

Funciones alternativas

En 1858 murió el último maestro de grúas, por lo que las funciones originales de Brama Żuraw llegaron a su fin. Posteriormente un taller de calzado, una peluquería y otros pequeños negocios se mudaron a las torres que custodiaban la grúa.

Destrucción y reconstrucción

Durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Gdansk cayó en manos del Ejército Rojo, la estructura de la grúa de madera se quemó por completo y aproximadamente el 60% de la mampostería de ladrillo de sus dos torres fue destruida.

Su reconstrucción comenzó en 1956 y, en 1962, las tareas de gestión y mantenimiento de Żuraw fueron transferidas al Museo Marítimo de la ciudad.

Brama Zuraw hoy

grua gdansk
Brama Żuraw a orillas del río Motława en Gdansk.

En la actualidad, Brama Żuraw es parte de la exposición del Museo Marítimo Nacional de Gdańsk.

En su interior se pueden observar las antiguas ruedas, que eran la base de su mecanismo, así como la gran cuerda que subía y bajaba las mercancías. Sus torres también albergan una amplia cantidad de artilugios navales de la época y antiguas ilustraciones. Adicionalmente existe una estrecha escalera de madera que asciende hasta la plataforma superior a una altura de 27 metros desde la que se pueden obtener fantásticas vistas de la ciudad de Gdańsk.

Habiendo visto la grúa desde desde fuera y dentro, es recomendable no perderse ningún detalle del Museo Marítimo Nacional propiamente dicho, uno de los mejores del continente. Es realmente interesante contemplar instrumentos y equipos de navegación medievales, maquetas de talleres portuarios e interiores de salas de estar y oficinas de la época.

A su vez, la perla de la colección del museo son los restos de un barco de los tiempos de la Ilíada, que se hundió cerca de la costa turca.




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