Passage du Gois, una calzada sumergible


Passage du Gois es una calzada sumergible en la Bahía de Bourgneuf, que une la isla de Noirmoutier con tierra firme en el departamento de Vendée, en Francia. Dos veces al día, durante una o dos horas, la marea baja y la calzada se vuelve visible y accesible al tráfico. Para el resto del día, permanece inundada bajo 1,3 a 4 metros de agua y no puede ser utilizada.

Aunque existen calzadas como Passage du Gois en otros lugares (hay una en el condado de Jindo en Corea), la singularidad de Passage du Gois radica en su excepcional longitud: 4,5 kilómetros. En el siglo XVIII, la calzada era mucho más larga, ya que los viejos diques se situaban más lejos de la costa.

Fue en 1.701 cuando el pasaje “Passage du Gois”, que conecta el continente a la isla, fue mencionado por primera vez en un mapa. El nombre “Gois” proviene del verbo “Goiser”, que viene a significar algo como “caminar con los zapatos mojados”.

Este pasaje ha existido desde el colapso de la meseta que dio origen a la bahía de Bourgneuf. Hace más de mil años, varias corrientes del norte y sur golpeaban la bahía, dando lugar a la deposición de sedimentos. Estos sedimentos, a lo largo de los años, se han movido continuamente antes de estabilizarse hace alrededor de un siglo atrás. Más tarde, en el trabajo de estabilización participó la mano del hombre para evitar posibles movimientos de arena, así como para establecer un camino de adoquines. En 1971, un puente que une la isla con el continente fue construido como una ruta alternativa para llegar a la isla de Noirmoutier, a la cual únicamente se podía acceder en barco.

Cruzar la calzada se considera peligroso. Aunque los tiempos de marea están precisamente marcados a ambos lados de la calzada en grandes carteles, el agua entra en juego a un ritmo increíble y muchos visitantes quedan atrapados en medio del camino cada año.

Diversas torres de rescate elevadas se encuentran a lo largo de Passage du Gois para aquellos que quedan entre las mareas. Las torres pueden ser abiertas y subir a ellas para esperar hasta ser rescatado o hasta que la marea vuelva a bajar.

Durante la marea baja, cientos de turistas y locales recorren el pasaje a pie, en bicicleta o en coche. La calzada también atrae a una gran cantidad de buscadores de conchas comestibles en la arena que queda al descubierto, sobre todo en las mareas bajas de primavera, cuando salen a la superficie vastas extensiones de arena ricas en todo tipo de mariscos.

Desde 1.986, una carrera inusual través de la calzada (Foulées du Gois) se lleva a cabo cada año. En 1.999, Passage du Gois formó parte del Tour de Francia.





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