Los Budas destruidos de Bamiyán

En el acantilado de una montaña de piedra arenisca, visible desde la antigua Ruta de la Seda cerca de la ciudad de Bamiyán, en Afganistán, hay dos enormes huecos dejados por dos estatuas monumentales de Buda que alguna vez estuvieron allí.

En el año 2.001, los talibanes volaron en pedazos las estatuas de casi 1.500 años de antigüedad en un acto de violencia que sacudió al mundo entero y sentó un inquietante precedente que ha sido imitado en los últimos años por combatientes del Estado Islámico en Oriente Medio.


Estatua de Buda de 175 pies (53 metros) de altura en Bamiyán, Afganistán, que destruida en el año 2.001. Crédito de la foto: Embajada de Afganistán.

Durante mucho tiempo, el budismo fue una religión importante en el subcontinente indio y Asia central, que se introdujo durante el período Kushan temprano, en el siglo I. A lo largo de la Ruta de la Seda, en la que se encuentra Bamiyán, hay varios monasterios, capillas y santuarios budistas construidos dentro de cuevas excavadas en las montañas. En varias de las cuevas y nichos, a menudo unidas por galerías, hay restos de pinturas murales y figuras de Buda asentadas.


Dos mujeres caminan actualmente por delante de la enorme cavidad donde uno de los antiguos Budas de Bamiyán se situaba.

Las dos figuras más prominentes fueron las dos gigantes estatuas de Buda destruidas en 2.001. La más grande de los dos tenía una altura de 175 pies (53 metros) y era uno de los Budas tallados más grandes del mundo. La segunda figura también era enorme y medía 120 pies (36 metros) de altura. Ambas figuras fueron talladas en huecos de un gran acantilado.


Vista completa de los huecos en los que se asentaron los dos grandes Budas del acantilado de Bamiyán.

Los cuerpos principales de las estatuas fueron tallados directamente en la piedra arenisca del acantilado, pero los detalles fueron modelados en barro mezclado con paja, recubiertos con estuco. Este recubrimiento se había desgastado hace mucho tiempo, pero en los primeros días, sirvió para mejorar las expresiones de las caras, las manos y los pliegues de las túnicas.

Ambas estatuas fueron originalmente pintadas, la más grande en rojo carmín y la más pequeña en múltiples colores.


El Buda más alto de Bamiyán antes y después de la destrucción.

Gran parte de lo que sabemos sobre las monumentales esculturas de Buda proviene del cuaderno de viaje del monje chino Hsuan-Tsang, que viajó a Bamiyán en el siglo VII. Hsuan-Tsang describió a Bamiyán como un centro budista floreciente “con más de diez monasterios y más de mil monjes”. También señaló que ambas figuras de Buda estaban decoradas en “deslumbrante color dorado y adornadas con gemas brillantes”.

Los historiadores creen que las monumentales estatuas de Buda fueron talladas en el acantilado entre los siglos III y VI después de Cristo. Tal vez fueron los monumentos culturales más famosos de la región en toda su historia, los cuales atrajeron a numerosos peregrinos de todas partes del mundo.

Después de la invasión islámica en el siglo IX, la presencia de un gran icono cultural budista en Afganistán perturbó en gran medida a los gobernantes musulmanes. El emperador mogol del siglo XVII, Aurangzeb, y el rey persa Nader Afshar, del siglo XVIII, intentaron destruir las estatuas utilizando artillería pesada pero no pudieron infligir ningún daño notable. Fue el rey afgano Abdur Rahman Khan quien finalmente logró destruir su rostro.


El Buda de Bamiyán, alrededor del año 1.975.

En 2.001, el líder del movimiento talibán ordenó la destrucción de todas las estatuas y los santuarios no islámicos en las diferentes áreas del emirato islámico. En consecuencia, en marzo del mismo año, los combatientes talibanes colocaron explosivos en la base y los hombros de los dos Budas y los hicieron pedazos.


Algunos de los monasterios excavados en el acantilado del valle de Bamiyán.

Más tarde, en una entrevista, el líder supremo talibán Mullah Omar defendió sus acciones diciendo:

No quería destruir al Buda Bamiyán. De hecho, algunos extranjeros vinieron a mí y dijeron que les gustaría llevar a cabo el trabajo de reparación del Buda Bamiyán que había sido levemente dañado debido a las lluvias. Esto me sorprendió. Pensé, estas personas insensibles no tienen respeto por miles de seres humanos vivos, los afganos que se están muriendo de hambre, pero están tan preocupados por los objetos que no viven como el Buda. Esto fue extremadamente deplorable. Por eso ordené su destrucción. Si hubieran venido para el trabajo humanitario, nunca hubiera ordenado la destrucción del Buda.


El Buda más grande, después de la destrucción.


El Buda más pequeño, después de la destrucción.













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