Cráter jardín de Cork, en Irlanda

Una composición paisajística gigante en escala conocida como “Irish Sky Garden Crater” fue creada por un reconocido artista estadounidense de nombre James Turrell. Y sí, este es un punto de referencia artificial que, sin embargo, ¡atrae poderosamente la atención!

James Turrell es uno de esos artistas que se refieren a la gran cantidad de conceptualistas californianos, los cuales a finales de la década de 1.960 declararon que un objeto como una obra de arte era algo perteneciente al pasado. Así, comenzaron a desarrollar proyectos espaciales basados ​​en los efectos ópticos. Se interesaron, ante todo, en el fenómeno de la percepción visual directa o fluida en el tiempo, los sentimientos de la experiencia sensorial pura y el descubrimiento instantáneo a través del proceso de monitoreo, así como una búsqueda mecánica de la faceta donde la realidad difiere de la visibilidad.

c1

El Irish Sky Garden Crater es una de una serie conceptual de instalaciones creadas según el principio de “cielo abierto” llamado “Skyspaces”. Este exclusivo jardín minimalista se encuentra en el condado irlandés de Cork. Es una especie de observatorio natural, y cualquiera puede convertirse en visitante. Sin embargo, el concepto del artista implica privacidad, vigilancia e inmersión meditativa.

c2

La esencia de la instalación es la siguiente: los visitantes entran a través de un oscuro túnel, yendo hacia una brillante luz que simboliza el nacimiento, lo que debería dar a los espectadores una gran carga de optimismo. Se trata de un cráter con una profundidad de 13 metros. Cuando entras, en el fondo del cráter, en el centro, hay una piezas de piedra sobre la que uno se puede recostar para admirar y disfrutar de la “bóveda celeste” (el cielo irlandés). Según el autor, las paredes del cráter se superponen a su visión periférica y, por lo tanto, enfatizan el “infinito y la variabilidad del cielo”.

c5

A James Turrell le gusta sorprender a sus televidentes con la manipulación de la luz, siendo su principal herramienta y material. En esta obra convirtió un cráter en un enorme observatorio a simple vista, y de hecho, ha hecho que el objetivo esté en el cielo. Su genio radica en el hecho de que nos hace ver la belleza en la simplicidad de la idea y la complejidad de la construcción al mismo tiempo. Cada elemento ha sido cuidadosamente diseñado para parecer natural, sin embargo, ninguno se dejó al azar: todo fue hecho por manos humanas. Tal atención a los detalles muestra Turrell que cada elemento se realizó debido a la gran labor y experiencia del autor.

c7

Sobre el fondo de hierba verde y el borde superior uniformemente recortado del cráter, solo se puede ver el magnífico cielo irlandés. Es una garantía de que disfrutarás del mediodía o del cielo nocturno sin la menor interferencia.

Se supone que el acceso al Irish Sky Garden Crater debería ser de dos en dos personas. El zócalo de piedra en el centro, desde el que se ve la “bóveda celeste” está destinado a dos personas, por lo que podría ser un lugar muy romántico para acudir en una cita, ¿no crees?













0 comentarios

Todavia sin comentarios!

¡Puedes ser el primero en comentar este post!

Dejar un comentario