Halifax Gibbet, el infame precursor de la guillotina


Discretamente en medio de una parcela vacía, detrás de algunos árboles, en la pequeña ciudad inglesa de Halifax, en Yorkshire del Oeste (Inglaterra), se encuentra un temible instrumento medieval de tortura. Se llama «Gibbet» y durante más de 350 años decapitó a personas por delitos como el robo.

El «Halifax Gibbet» es una alta estructura de madera con una hoja afilada en la parte superior, sostenida por una cuerda. El prisionero condenado se colocaba debajo de la cuchilla colgante y se aseguraba firmemente para que no se moviese. Cuando el verdugo cortaba la cuerda, la hoja caía contra el cuello del prisionero. Este dispositivo puede identificarse más fácilmente como guillotina, famosa por su uso contra miembros de la monarquía durante la Revolución Francesa, sin embargo, el Halifax Gibbet es aproximadamente cinco siglos anterior a la guillotina francesa.

Si bien la decapitación era un método de ejecución bastante común en Inglaterra, se realizaba principalmente con espadas. Se cree que Halifax es el primer lugar donde se utilizó una máquina de estas características para llevar a cabo el castigo.

Halifax Gibbet

La primera ejecución registrada en Halifax por el Gibbet tuvo lugar en 1.286. En ese momento, el «Lord of the Manor» poseía la autoridad para ejecutar sumariamente por decapitación a cualquier ladrón que fuera atrapado robando bienes por valor de más de trece peniques y medio. Esto se conocía como la Ley Gibbet de Halifax, y supuso un castigo terriblemente duro incluso en aquellos días.

Los historiadores creen que la Ley Gibbet pudo haber sido un último vestigio de una costumbre anglosajona que permitía a los terratenientes imponer justicia sumaria, incluida la pena de muerte, a ladrones capturados dentro de los límites de sus estados. Esta ley siguió siendo un derecho de los terratenientes locales y no cayó en desuso hasta la época del rey Eduardo III de Inglaterra. Sin embargo en Halifax se demoró demasiado tiempo. La ejecución fue tan común en Yorkshire que una comisión designada por el rey en 1.278 informó que en ese momento había 94 máquinas de ejecución de propiedad privada en todo el condado.

Halifax Gibbet

Al igual que Halifax, la ciudad de Hull tampoco le pasaba una a los ladrones. Mientras que los delincuentes eran decapitados en Halifax, en Hull eran atados a postes de madera en el estuario de Humber durante la marea baja, para posteriormente dejar que se ahogasen una vez que la marea volviera a subir.


Ilustración del Halifax Gibbet original.

El Halifax Gibbet era utilizado en días de mercado para asegurar la mayor cantidad de espectadores posibles. Antes de la ejecución, un delincuente condenado quedaba detenido durante tres días en el mercado, y cada día se exhibía en la plaza de la ciudad rodeado de cadenas junto con los bienes que robó. El día de la ejecución, el condenado era trasladado a una horca situada a aproximadamente medio kilómetro de distancia del límite que definía el área de jurisdicción. La regla era que el castigo solo podía impartirse a aquellos que se encontraban dentro de los límites de este área, el bosque de Hardwick, del cual Halifax era parte. Si un prisionero escapaba y cruzaba el límite, no había nada que el alguacil pudiera hacer para traerlo de vuelta. En dos ocasiones los condenados escaparon. Uno de ellos se llamaba Dinnis y corrió los 500 metros hacia el otro lado, escapando de la ejecución. También se escapó otro llamado Lacey, pero cometió el error de regresar a Halifax siete años después, siendo nuevamente capturado y decapitado en 1.623. 27 años más tarde, el Halifax Gibbet se usó por última vez cuando decapitó a Abraham Wilkinson y Anthony Mitchell, uno por robar 15 metros de tela, y el otro por robar y vender dos caballos. Ambos fueron ejecutados el mismo día.

Cuando llegó el fin de la Ley Gibbet, el Gibbet ya se había cobrado casi cien víctimas. Fue Oliver Cromwell quien prohibió la práctica bárbara. Irónicamente, Cromwell fue ejecutado por decapitación.


Hoja de la réplica.

A día de hoy el Gibbet que se encuentra en Halifax es una réplica erigida en 1.974 en la base de piedra original. El marco de madera original fue desmantelado poco después de la última ejecución en 1.650, pero la hoja se conservó y aún se puede ver en el Museo de Bankfield en Boothtown, a las afueras de Halifax. Una placa conmemorativa cercana enumera los nombres de las 52 personas que se sabe que fueron ejecutadas por el dispositivo.










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