La escultura milagrosa: Salvado por la cola de la ballena

En la estación de metro de Akkers, en el suburbio de Spijkenisse, en Róterdam (Países Bajos), el 2 de noviembre de 2020 un tren del metro rompió las barreras finales de la estación y a punto estuvo de caer desde 10 metros de altura a un pequeño río. Lo que salvó al tren y a su operador fue el hecho de que el vagón delantero fue atrapado y sostenido en alto por una de las dos esculturas de cola de ballena que se instalaron cerca del final de la vía.

El conductor, la única persona a bordo en ese momento, no sufrió heridas y pudo abandonar el vehículo, todo mientras el vagón de dos toneladas estaba peligrosamente posado sobre la escultura.

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Las esculturas de las colas de ballena tienen la misma altura que los rieles del metro, alrededor de 10 metros, y son fieles a la escala de la cola de una ballena azul real. La obra de arte se instaló como un juego de palabras visual, ya que la estación de Akkers es el final, o la cola, de la línea del metro.

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Las esculturas, originalmente llamadas «Walvisstaarten» («Colas de ballena»), fueron creadas y erigidas en 2002 por un equipo de arquitectos, artistas e ingenieros. Sin embargo, tras los milagrosos acontecimientos del 2 de noviembre, las autoridades locales rebautizaron el monumento como «Salvado por la cola de una ballena«.

Los primeros conceptos consideraron modelar la escultura a partir de la cola de un pez local, el arenque. Afortunadamente para el metro, se eligió la cola de ballena, mucho más sustancial.

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Diseñada teniendo en cuenta los fuertes vientos de Rotterdam, la obra de arte debía parecerse y honrar las proporciones naturales de la cola de una ballena azul, al mismo tiempo que podría soportar los elementos. La aerodinámica del diseño se probó en un túnel de viento similar a la forma en que se prueban los aviones.

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Casi 20 años después de su instalación original, su creador Maarten Struijs se quedó asombrado al ver que pudieron sostener el tren sin romperse ni desmoronarse. Aún más impresionante es saber que una de las colas contiene una estructura interna de acero. Sin embargo, fue la otra, que es hueca y consta únicamente de una capa de seis milímetros de espesor, la que pudo soportar el impacto y el peso del tren fuera de control.

La imagen del tren en precario equilibrio sobre la cola de la ballena atrajo a tantos espectadores que, a última hora de la mañana, las autoridades locales tuvieron que dispersar a la multitud. Finalmente el tren fue retirado y a escultura permanece en su misma posición a día de hoy.










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