Taq Kasra, el arco de Ctesifonte

La antigua ciudad de Ctesifonte, en las orillas del Tigris, se encuentra a unos 35 kilómetros al sureste de la Bagdad moderna. Establecida a finales del año 120 antes de Cristo, fue una de las grandes ciudades en los últimos tiempos de la antigua Mesopotamia, y la ciudad más grande en el mundo desde el año 570, hasta su caída en el 637 después de Cristo, durante la conquista musulmana. La única estructura superviviente de Ctesifonte hoy en día es la majestuosa sala abovedada de Taq Kasra, la cual sirvió como palacio del rey sasánida Cosroes I, a finales del siglo VI. La estructura cuenta con una de las más grandes bóvedas del mundo de un solo tramo no reforzada.

Ctesifonte fue fundada por Mitrídates I, el rey del Imperio Parto, como lugar de residencia real, después de anexionar Babilonia al derrotar a los griegos. Bajo el gobierno de los partos, Ctesifonte se convirtió en el centro político y comercial de la región, y para el año 58 antes de Cristo, se convirtió en la capital del Imperio. Poco a poco, la ciudad se fusionó con la antigua capital helenística de Seleucia y con otros asentamientos cercanos para formar una metrópolis cosmopolita.

En el siglo II, el tira y afloja de poder entre los romanos y los partos causó que Ctesifonte cambiase de manos entre los dos imperios un total de seis veces. Durante la última posesión, los romanos saquearon la ciudad, destruyeron palacios y se llevaron miles de sus habitantes como esclavos.

En el 226 después de Cristo, la ciudad cayó en manos del imperio sasánida, y Ctesifonte floreció una vez más. Los más antiguos lugares habitados se encontraban en el lado oriental, lo que se conocía como “la ciudad vieja”, donde se hallaba la residencia de los sasánidas, conocida como el Palacio Blanco. El lado sur de Ctesifonte era conocido como Aspanbar, y contaba con prominentes salas, riqueza, establos y cuartos de baño.

Después de otra breve ocupación de la ciudad por los romanos, el rey sasánida Cosroes I recuperó el control sobre Ctesifonte. A continuación, comenzó la construcción de un gran complejo con un gran arco abovedado. Un arco de 37 metros de altura y 26 metros de ancho. Cuando se construyó, fue la más grande bóveda sin apoyo en el mundo.

Después de que los árabes conquistasen Ctesifonte en el 637 después de Cristo, convirtieron el palacio en una mezquita hasta que el área fue abandonada poco a poco. En el siglo octavo, Ctesifonte había sido sustituida por la recién fundada ciudad de Bagdad, y las ruinas abandonadas fueron utilizadas como cantera de materiales de construcción. Las posteriores inundaciones destruyeron todas las estructuras restantes, incluyendo gran parte del Taq Kasra.


Fotos de los restos del Palacio Blanco de Ctesifonte, con el famoso Arco de Ctesifonte, tomada en 1.864, antes del derrumbamiento de la fachada derecha.

Poco es lo que se puede ver actualmente de Taq Kasra, una estructura de una ciudad que fue, durante siete siglos, la principal capital de las dinastías sucesoras iraníes de los partos y sasánidas.


Imagen generada por ordenador de cómo pudo haber sido el palacio durante su auge.








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