Gereja Ayam, la abandonada iglesia del pollo

En las colinas de Magelang, en la parte central de la isla indonesia de Java, hay una gigantesca estructura abandonada que se asemeja a un pollo.

Los lugareños se refieren a esta estructura como «Gereja Ayam», lo que en indonesio vendría a significar «Iglesia del pollo». El edificio fue construido por Daniel Alamsjah, un hombre que en 1.989, mientras trabajaba a una distancia de 550 kilómetros (342 millas) en Yakarta, tuvo una visión, un mensaje divino de Dios según él, que le pidió el levantamiento de una iglesia para todas las religiones.

Durante la festividad religiosa «Eid al-Fitr» de aquel mismo año, Alamsjah estaba caminando alrededor de Magelang, donde vivía la familia de su esposa. En un momento dado, Alamsjah se encontró con un terreno que tenía exactamente las mismas características que en su visión.

Según Alamsjah, la «iglesia del pollo» no es un pollo ni una iglesia, sino una casa de oración construida en forma de paloma.

Como no tenía mucho dinero, Alamsjah tuvo que negociar con los agricultores locales y, en 1.990, recibió una oferta para comprar 3.000 metros cuadrados de terreno en Rhema Hill por 170 dólares estadounidenses. Alamsjah pagó el importe en cuotas a lo largo de cuatro años.

Alamsjah dice que un grupo diverso de personas visitó su casa de oración

«Siete nacionalidades estaban representadas como países, incluido Japón, y había mucha gente, no solo cristianos. Los musulmanes también rezaban allí».

El sótano de la «iglesia», formado por 12 habitaciones oscuras sin terminar, se usó para la «rehabilitación»…

«La rehabilitación que se llevó a cabo en esta casa de oración era destinada a la terapia para niños discapacitados, drogadictos, locos y jóvenes perturbados que querían pelear», dijo Alamsjah.

«Gereja Ayam» cerró sus puertas en el año 2.000, aún sin terminar, ya que los costes de construcción eran demasiado altos. Hoy en día, Alamsjah, quien dice que tiene experiencia en terapia y convive con 21 pacientes en su casa, está tratando de vender la «iglesia del Pollo».

Gran cantidad de turistas visitan cada día esta casa de oración abandonada, principalmente expatriados que han sido inspirados a subir a Gereja Ayam por las redes sociales. El edificio también da cobijo a parejas jóvenes en busca de privacidad, buscando alejarse de miradas indiscretas.













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