Tumba de Ciro, un aislamiento sísmico antes de Cristo

Fenómenos naturales como las inundaciones, los huracanes y los terremotos se han llegado a considerar «actos de dios». Sin embargo, durante siglos, nuestros antepasados ​​se negaron a inclinarse ante la ira de los «seres superiores».

Los diques se usaron para proteger las casas de las inundaciones y los refugios en sí mismos fueron un acto de desafío contra los elementos naturales. La investigación histórica y arqueológica ha revelado que las civilizaciones antiguas también tenían un conocimiento sólido de la construcción de estructuras resistentes a los terremotos.

En la antigua Creta, por ejemplo, muchos edificios estaban hechos de bloques de piedra conectados por elementos de madera para introducir flexibilidad a una estructura rígida, la cual era propensa a las grietas cuando el suelo temblaba. Los edificios también se construyeron sobre arena o grava suelta para absorber las vibraciones durante los terremotos. El antiguo templo de Atenea en Troya (1.500 antes de Cristo) descansa sobre una gruesa base de arena, así como los templos dóricos de Paestum (273 a. C.).

Tumba de Ciro
Tumba de Ciro, construida en el año 528 antes de Cristo.

En la antigua Grecia y Persia, se desarrolló una nueva técnica en la que se inyectaba un material diferente, como cerámica y arcilla, entre el suelo y la base, de modo que cuando el suelo temblaba, una capa se deslizaba sobre la otra y se conseguía minimizar el daño causado por el temblor. Esto se conoce como «aislamiento de base» (aislamiento sísmico) y es uno de los medios más poderosos para proteger una estructura contra terremotos en la actualidad. En los edificios modernos, los ingenieros estructurales usan, generalmente, rodamientos de goma y sistemas de resortes para aislar la estructura del suelo tembloroso.

Iran - Pasargadae, Cyrus tomb

Uno de los primeros ejemplos de aislamiento de base se puede encontrar en la Tumba de Ciro en Pasargadae, la capital del Imperio aqueménida bajo Ciro el Grande (559–530 antes de Cristo) en el Irán actual. A pesar de haber gobernado un vasto imperio que se extendía desde el Mar Mediterráneo hasta el río Indo, el mausoleo de Ciro el Grande fue extremadamente simple y modesto. La tumba tiene una forma aproximadamente cúbica que mide poco más de 10 metros de altura. Una pequeña puerta conduce a la cella. El techo es triangular. La cámara se alza sobre una base piramidal con seis grandes escalones. Todo está hecho de grandes bloques de piedra.

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La base está se realizó a partir de varias capas de piedra caliza. La primera capa, o la base, está hecha de piedras cementadas con mortero, consistente en una mezcla de yeso de cal y cenizas o arena, y luego alisada. Las capas superiores están hechas de bloques que están unidos entre sí con barras de metal pero no están unidos a la base. Esto permite que las capas superiores se deslicen sobre la primera capa, la base, en caso de un terremoto.

Tomb of Cyrus the Great

Es evidente que la Tumba de Ciro resistió numerosos terremotos durante los últimos 2.500 años, aunque no se sabe qué tan grandes fueron aquellos terremotos y si fueron lo suficientemente fuertes como para desencadenar la configuración de «aislamiento de base». No hay signos de que los bloques y las capas se hayan movido, lo que nos hace preguntarnos si el sistema funcionó y si los constructores de tumbas sabían lo que estaban haciendo. También nos hace preguntarnos si la configuración piramidal es en realidad «aislamiento de base» que protegió la estructura. Y la parte curiosa: ni siquiera estamos seguros de que esta tumba sea el lugar de descanso final de Ciro el Grande.

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Según el historiador griego Flavio Arriano, que también fue el comandante militar de Alejandro Magno, el rey macedonio visitó la tumba después de haber saqueado y destruido Persépolis. Alejandro ordenó a Aristóbulo, uno de sus guerreros, que ingresara al monumento. En el interior encontró una cama dorada, una mesa con vasos para beber, un ataúd de oro, algunos adornos tachonados con piedras preciosas y una inscripción en la tumba que decía:

Soy Ciro, quien les dio un imperio a los persas y fue el rey de Asia. No me guardes rencor por este monumento.

No existe evidencia arqueológica que afirme la existencia de esta inscripción en algún momento de la historia. Incluso entre los historiadores que mencionan esta inscripción, existe un considerable desacuerdo con la redacción exacta del texto. La tumba supuestamente fue saqueada poco después de la visita de Alejandro. Cuando Alejandro volvió a visitar la tumba, se entristeció por su estado y ordenó la restauración de la tumba. Si la inscripción fue destruida, seguramente la habría restaurado.

Tomb of Cyrus the Great - Around Shiraz, Iran

La ausencia total del epitafio mencionado en los textos griegos es un misterio y arroja dudas sobre la confiabilidad del relato griego sobre este detalle. Así, la tumba puede que no sea de Ciro el Grande, aunque eso sí, cuenta con una sofisticada tecnología resistente a los terremotos de la que no sabemos a ciencia cierta si funcionó.






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