Impresionantes pinturas prehistóricas en Chauvet-Pont-d’Arc


De todas las pinturas rupestres descubiertas en diferentes partes del mundo, las de la cueva Chauvet-Pont-d’Arc en el sur de Francia merecen una mención especial. Estas pinturas son importantes por dos factores: en primer lugar, exhiben una excepcional calidad estética nunca antes vista en pinturas prehistóricas, como el uso hábil de sombreado, las combinaciones de pintura y grabado, la precisión anatómica, la tridimensionalidad y el movimiento. En segundo lugar, son de edad muy avanzada. Distintas pruebas las sitúan en el período Auriñaciense, hace aproximadamente 30.000 y 32.000 años.

La cueva está situada en una meseta de piedra caliza a lo largo de la orilla del río Ardèche, cerca del municipio de Vallon-Pont-d’Arc. Hasta su descubrimiento en 1.994, la cueva había permanecido cerrada por un desprendimiento de rocas que se produjo hace aproximadamente 20.000 años. Chauvet es una de las pocas cuevas prehistóricas pintadas que se encontró preservada e intacta, hasta con huellas de animales y seres humanos de aquellos años.

Cuando se descubrió la cueva, el contenido de las imágenes y las técnicas artísticas utilizadas para crearlas, sorprendieron a arqueólogos y antropólogos por igual. Por lo general, la mayoría de los animales representados en el arte la Edad de Piedra son animales que fueron objeto de caza para la alimentación. En Chauvet, sin embargo, la mayoría de los animales representados son depredadores como el oso, el león de las cavernas, rinocerontes, y hienas. Las pinturas fueron ejecutadas con tanta habilidad que se llegó a abandonar la idea predominante de que el arte temprano era arte ingenuo.

Además de las pinturas y otras pruebas humanas, la cueva también contiene restos fosilizados, huellas y marcas de una gran variedad de animales, algunos de los cuales se han extinguido. El suelo blando de la cueva, similar a la arcilla, conserva las huellas de patas de oso de las cavernas, junto con grandes y redondeadas depresiones que se cree que fueron “nidos” donde los osos dormían.

Tan pronto como la cueva fue descubierta, las autoridades francesas la cerraron a los visitantes, para evitar una repetición de lo que ocurrió en las cuevas de Lascaux, las cuales fueron dañadas sin posibilidad de reparación después de que se abrieran al público. Para apaciguar a los turistas, una réplica a escala real de las características más importantes de la cueva se instaló a pocos kilómetros de distancia en 2.015. Construida tras la inversión de 55 millones de dólares, la réplica de la cueva cuenta con paredes de hormigón con la reproducción de aproximadamente mil pinturas prehistóricas. Incluso el olor, la humedad y la temperatura de la cueva se han tratado de imitar, haciendo del lugar lo más auténtico posible.


Edificio que alberga la réplica de la cueva de Chauvet.





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