Armas cuáqueras de la Guerra Civil americana

«El arte de la guerra se basa en el engaño».

Estas palabras las escribió Sun Tzu en «El arte de la guerra», un antiguo tratado militar chino, considerado a menudo como uno de los libros más influyentes que se haya escrito sobre la estrategia de la guerra. Y es que durante siglos, las palabras de Sun Tzu han sido evangélicas para estrategas militares, personas de negocios y abogados por igual.

El engaño militar es tan antiguo como la guerra misma.

La gran ciudad de Troya cayó en manos de los griegos en gran parte debido al caballo de Troya: todo un engaño. Las pantallas de humo, una técnica engañosa utilizada para enmascarar el movimiento de las unidades militares, fueron utilizadas por primera vez por los griegos durante la Guerra del Peloponeso en el siglo V antes de Cristo.

De la misma manera, durante la guerra gótica entre el Imperio Bizancio y el Reino de Italia, el general romano Belisario prendió una larga cadena de fogatas para exagerar el tamaño de su tropa, lo que provocó que el ejército de góticos, mucho más grande, huyera en pánico. Los mongoles también atraían a sus enemigos a sus trampas fingiendo retirarse, y luego les derrotaban. A su vez utilizaron maniquíes de paja para dar impresión de un ejército más extenso.


Armas cuáqueras en el cruce de Manassas (Virginia, Estados Unidos), en marzo de 1.862.

El engaño resultó ser muy fructífero durante la Revolución de las Trece Colonias en 1.780. Cuando las fuerzas continentales, bajo el mando del Coronel William Washington, atacaron un granero fortificado cerca de Camden, Carolina del Sur, donde los lealistas del coronel Rugeley se habían atrincherado, el coronel pidió a sus hombres que rodearan el establo y prepararan un tronco de pino que se asemejara a un cañón. Así apuntaron el «cañón» hacia el edificio y amenazaron con volarlo si los lealistas no se rendían. Los hombres de Rugeley se rindieron dócilmente sin haber disparado un solo tiro.


Tronco simulando un cañón cerca de Centreville (Virginia, Estados Unidos) en marzo de 1.862, después de la retirada de la Confederación. En la imagen un hombre con un palo simula estar a punto de disparar el cañón.

Este fue el primer incidente registrado de un «arma cuáquera»: su nombre es una referencia a la comunidad religiosa de cuáqueros que creían en el pacifismo y la no violencia.

Las armas cuáqueras jugaron un papel pequeño, pero significativo, durante la Guerra Civil Americana. Como se escribe en la enciclopedia «Guerra de Secesión»…

Un ejemplo temprano de cañones cuáqueros ocurrió el 28 de septiembre de 1.861, cuando las fuerzas Confederadas evacuaron la colina de Munson, en Virginia, a medida que las fuerzas de la Unión avanzaban. Cuando los soldados de la Unión llegaron a las líneas de la Confederación, descubrieron dos troncos y un fuego que protegían una zanja poco profunda, en lugar de los tres cañones con los que habían sido amenazados.

Durante la Campaña Peninsular de George Brinton McClellan (marzo a julio de 1.862), los defensores confederados que intentaron retrasar al Ejército del Potomac recurrieron nuevamente al engaño. A principios de 1.862, McClellan rechazó la repetida solicitud del presidente Abraham Lincoln de avanzar hacia el sur, desde Washington hasta Richmond, y decidió detenerse, dándole veracidad a los informes que afirmaban la presencia de casi 100.000 tropas Confederadas en Manassas, las cual estarían apoyadas por más de 300 piezas de artillería. En realidad, a su frente solo se opusieron 40.000 soldados y un amplio surtido de cañones cuáqueros. El engaño a McClellan, combinado con la credibilidad de los scouts de la Unión condujo a un retraso de semanas, lo que permitió al enemigo organizar mejor sus defensas.


Armar cuáqueras en Centreville, en marzo de 1.862.

Asimismo, cuando McClellan ordenó la evacuación de la línea Manassas-Centreville, los reporteros de los periódicos notaron rápidamente que habían dejado una cantidad significativa de artillería que, supuestamente, necesitarían en sus próximas batallas. Para la humillación de McClellan, después de una inspección más cercana por parte de la prensa, se determinó que la «artillería» era de troncos pintados de negro.













Fecha de publicación: 26 marzo, 2019

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