La catedral de Río de Janeiro

Una de las atracciones más visibles de Río de Janeiro es la “Catedral de Río de Janeiro”, también conocida como “la catedral metropolitana de Río de Janeiro”. Se trata de una gigantesca estructura con forma de cono, en el corazón de la ciudad, que es imposible pasar por alto. Cuenta 106 metros de diámetro y 96 metros de altura. Este gigante de hormigón tiene poco en común con la arquitectura tradicional de las iglesias. Más bien, parece como si se tratase de una pirámide maya.

La catedral fue diseñada por Edgar Fonseca, un estudiante de Oscar Niemeyer, y fue construida en un período de 12 años entre 1.964 y 1.976. Cuando se finalizó, sustituyó a la Virgen del Carmen, una iglesia del siglo XVII, como sede de la arquidiócesis.

La puerta principal de la catedral tiene 18 metros de altura, y está decorada con bajorrelieves de bronce. En el interior, hay un amplio espacio para acomodar a 5.000 personas, aunque si a sus visitantes no les importa estar de pie, se pueden reunir hasta 20.000 personas.

Las paredes inclinadas de la catedral están cubiertas de pequeñas ventanas cuadradas. A través del centro de cada pared, corre un vitral rectilíneo masivo que se eleva 64 metros desde el suelo al techo. Las cuatro ventanas que se encuentran en la parte superior de la catedral forman una cruz que funciona como una claraboya.

En el sótano, se encuentra el Museo de Arte Sacro, que muestra diversos elementos históricos y religiosos, incluyendo esculturas, murales, obras de arte, y las fuentes utilizadas para bautizar a los príncipes de la familia real portuguesa.








0 comentarios

Todavia sin comentarios!

¡Puedes ser el primero en comentar este post!

Dejar un comentario