La cámara secreta de Gibraltar [Operación Tracer]

El gran monolito de piedra caliza llamado “Peñón de Gibraltar”, por encima del pequeño territorio británico de ultramar cercano al extremo suroeste de Europa, en la Península Ibérica, ha sido durante mucho tiempo la defensa natural de Gibraltar.

Durante la guerra revolucionaria americana del siglo XVIII, y más tarde durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército británico cavó un vertiginoso laberinto de túneles en la base de la roca para defender este lugar militar de gran importancia estratégica contra los ataques enemigos. Más de 50 kilómetros de túneles impregnaron este enorme monolito que llegó a albergar cientos de armas de fuego, hangares, almacenes de municiones, cuarteles y hospitales en su interior.

Lord Airey's Shelter, Upper Rock, Gibraltar

Después del final de la Segunda Guerra Mundial, un mito empezó a circular, afirmando que dentro de la roca había una cueva secreta en la que se hallaban seis hombres. Esta cueva estaría sellada desde el exterior. Se decía que los hombres sobrevivieron y observaron, desde el interior de la cámara, las actividades de los alemanes por un período de un año más o menos, hasta que Gibraltar cayó en manos de las fuerzas nazis.

Living Quarters/Main Room to Stay Behind/Operation Tracer Cave

Los rumores sobre esta cámara secreta persistieron durante años y muchos fueron los que dedicaron una cantidad considerable de tiempo a explorar los túneles existentes de Gibraltar, cuevas y acantilados, con la esperanza de encontrarla.

El primer avance se produjo cincuenta años después de la guerra. A finales de 1.997, un equipo de exploradores llamado “Grupo de Espeleología de Gibraltar” sintió una ráfaga de viento que provenía de un túnel, lo que les condujo al descubrimiento de un gran complejo en la parte superior del extremo sur de la roca. Los exploradores rompieron una pared de ladrillo para acceder a una puerta tras la cual encontraron una cueva forrada con placas de corcho para proporcionar aislamiento contra el frío y el sonido, una antena y restos de una bicicleta.

Partially blocked-up entrance to Stay Behind/Operation Tracer Cave

La cámara secreta fue apodada “Stay Behind Cave”. Tuvieron que pasar otros diez años antes de que se pudiera confirmar que esta cueva fue el sitio buscado por mucho tiempo después de la Operación Tracer.

La Operación Tracer se fraguó durante los días más oscuros de la Segunda Guerra Mundial. En 1.940, Francia cayó frente a los alemanes y Hitler, con su deseo de invadir España y Gibraltar, buscaba tomar el control de todos los movimientos navales en el Mediterráneo. La inteligencia británica, con temor a que Hitler se hiciera con el control de Gibraltar, ideó un plan para defenderse que se denominó Operación Tracer.

Living Quarters/Main Room to Stay Behind/Operation Tracer Cave

El contraalmirante John Henry Godfrey, director de la División de Inteligencia Naval del Almirantazgo británico, sugirió establecer en Gibraltar un puesto de observación encubierto, que se mantendría en funcionamiento incluso si Gibraltar cayese en manos del enemigo. Este puesto de observación se encontraría en una cámara oculta dentro de la roca de Gibraltar, con dos pequeñas aberturas para vigilar los movimientos en el puerto.

Se seleccionaron seis hombres para ser encerrados dentro de la cueva y, aunque había suficientes suministros para sobrevivir un año, no habría ninguna manera de salir de la cámara. Solo si Alemania fuese derrotada en el primer año serían liberados.

Cork Tile Floor for sound/heat insulation

De los elegidos para la misión suicida, dos eran médicos, tres guardagujas y uno era líder ejecutivo. A uno de los reclutas, el cirujano-teniente Bruce Cooper, no se le dijo nada de la misión secreta hasta que accedió a participar en ella.

La construcción de la cámara se inició en diciembre de 1.941 y, para principios de 1.942, el complejo secreto estaba terminado. La habitación secreta tenía unas dimensiones de 14 metros de largo, 4,8 de ancho y 2,4 de alto. Contaba con dos rendijas estrechas con vistas a la bahía de Gibraltar en el oeste y al Mediterráneo en el este, que servían tanto como para vigilar como para ventilar la cámara.

Había un inodoro, una sala de radio y un tanque de agua de 10.000 galones imperiales (45.500 litros aproximadamente). El transmisor, a través del cual los hombres reportaban de forma inalámbrica todos los movimientos, sería alimentado por dos generadores, uno de manivela y el otro propulsado por una bicicleta. Partes de la bicicleta fueron las que se encontraron en una misión de exploración en 1.997.

Los ensayos comenzaron en enero de 1.942 bajo la supervisión del Coronel Gambier-Parry, un experto de MI6 Radio. Debido a la exigencia de la tarea, un destacado miembro de la expedición a la Antártida de Scott fue llamado para asesorar sobre técnicas de supervivencia. Se plantearon cuestiones prácticas tales como la dieta, el ejercicio, el saneamiento y la ropa que llevar, así como la psicología del personal. A finales del verano de 1.942, el equipo estaba preparado para iniciar la misión en una caverna totalmente equipada. La inteligencia británica decidió que tendrían que existir puestos de vigilancia secretos similares en todo el mundo en caso de futuras guerras.

Afortunadamente para los hombres, Adolf Hitler quitó su atención de Gibraltar y se movió hacia el este de Europa, por lo que la Operación Tracer nunca se llegó a poner en marcha. La cámara fue vaciada, sellada y posteriormente bloqueada.

En 2.008, Bruce Cooper, el último superviviente de la Operación Tracer, regresó a Gibraltar con su familia para explorar la redescubierta cámara. Él fue capaz de confirmar que la cámara descubierta en 1.997 fue la cámara secreta en la que estuvo ensayando con sus cinco compañeros. Bruce Cooper murió dos años más tarde, poco después de su 96º cumpleaños.













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